Rubi compareció este viernes en la sala de prensa del Estadio de los Juegos Mediterráneos y dejó claro que el Almería afronta el duelo de este sábado a las 18:30 ante la U. D. Las Palmas como una cita sin margen de error. El técnico explicó que, además de vencer, el equipo rojiblanco necesita que el Deportivo falle el domingo a las 14:00 frente al Andorra en Riazor para mantener abierta su ruta hacia el ascenso.
El entrenador quiso transmitir optimismo sobre el estado del vestuario. Dijo que ve al grupo con chispa y mucha ilusión en el día a día, y añadió que todos los jugadores están disponibles salvo Lopy, la única baja para el partido de la 40ª jornada del Campeonato Nacional de Liga en Segunda División. En un tramo de la rueda de prensa, Rubi también se detuvo en el arbitraje y aseguró que desde hace semanas le produce tristeza la presión que sufren los colegiados, aunque evitó entrar a valorar la amarilla retirada a Yeremay porque, según dijo, no le compete.
Almería llega obligado a sumar los tres puntos y a esperar un resultado favorable en el choque del Deportivo, que se disputará un día después. El escenario convierte el encuentro de este sábado en una auténtica final para los almerienses, que mantienen 58 puntos y todavía dependen de una combinación concreta para seguir con vida en la pelea. Rubi fue directo al describir esa ecuación: ganar uno es muy difícil, hay muchas opciones si se vencen los tres partidos que quedan para ascender, pero primero toca mirar solo a Las Palmas.
El técnico definió al rival como un señor equipo, con un gran cuerpo técnico, un modelo de juego muy reconocible y futbolistas capaces de sostener la idea tanto en el once inicial como en el banquillo. Dijo que Las Palmas quiere dominar con el balón y que cuenta con buenos titulares y grandes recambios. En su lectura, el desafío no admite distracciones: no van a dar caramelos en Gijón, van a pasar muchísimas cosas y el Almería no puede fallar.
La presión del calendario deja al conjunto de Rubi en un punto decisivo de la temporada. El choque del sábado no solo puede condicionar la jornada 40ª, sino también el resto de una recta final en la que cada resultado pesa como si fuera definitivo. Si el Almería cumple en casa y el Deportivo tropieza el domingo, el equipo rojiblanco seguirá aferrado a su aspiración. Si no, el margen se reducirá al mínimo.

