Lectura: Griezmann, siete momentos de una década que marcaron al Atlético

Griezmann, siete momentos de una década que marcaron al Atlético

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dejó en el una huella que se mide en diez temporadas, en goles y en una relación con el club que atravesó gloria, ruptura y regreso. Un repaso de su trayectoria en siete momentos vuelve a ordenar una historia que empezó el 29 de julio de 2014, cuando el club anunció su fichaje desde la por 30 millones de euros.

Dos días después, en su presentación, el francés dejó una frase que terminó por definir su llegada: “No me lo pensé, el Atlético es el campeón de Liga”. Aquel verano también quedó fijado en una imagen íntima y casi fundacional, una selfie en el Vicente Calderón que lo inmortalizó en su primer gran día como rojiblanco. Desde entonces, griezmann pasó de ser una apuesta de mercado a convertirse en el máximo goleador de la historia del Atlético.

El peso de esa transformación se explica en la primera temporada. trabajó para convertirlo de extremo izquierdo en un futbolista total, y el giro llegó con un hat trick ante el en San Mamés, una noche que cambió su papel y marcó un antes y un después en su carrera en el club. No fue solo una racha goleadora; fue el momento en que el Atlético entendió que tenía en él algo más que un atacante veloz y desequilibrante.

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La gran prueba llegó en la Champions League 2015-16. Griezmann llevó al Atlético hasta la final de Milán con dos goles frente al en los cuartos de final y con un gol histórico en Múnich ante el para eliminarlo. El recorrido acabó con el golpe más duro de esa etapa: falló un penalti en la final de Milán y el Atlético se quedó sin la primera Champions de su historia.

Lejos de hundir su peso dentro del equipo, aquella campaña reforzó su condición de referencia. En la siguiente gran cita europea, Griezmann firmó un doblete en Lyon para encaminar la tercera Europa League del Atlético, que después derrotó al en la final. En esa campaña, el francés sumó seis goles y sostuvo al equipo en los tramos decisivos del torneo.

El mismo año, además, ganó el Mundial con Francia y terminó en tercer lugar del Balón de Oro. Esa combinación de títulos y reconocimientos colocó su nombre entre los más decisivos del continente, pero no cerró del todo una historia que ya había empezado a complicarse con la grada. Su salida al Barcelona rompió durante mucho tiempo el vínculo con los aficionados rojiblancos y dejó una herida que tardó en cicatrizar.

La vuelta al Atlético reabrió ese relato, aunque la fuente de referencia lo corta antes de contar cómo siguió esa etapa. Lo que sí queda claro es el balance: griezmann no fue solo un delantero exitoso, sino una pieza central de la era Simeone, el máximo goleador del club y el rostro de una década que todavía se mide por aquello que ganó y por lo que dejó sin cerrar.

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