Stian Angermund y Nienke Brinkman se llevaron este viernes el Kilómetro Vertical de Zegama, una apertura marcada por la nieve en Aizkorri y por un recorrido modificado a última hora. Angermund firmó 0:32:47 en la prueba masculina, mientras Brinkman ganó la femenina con 0:38:21.
El noruego, que ya había ganado en Zegama el Kilómetro Vertical y la maratón en 2017, volvió a imponer su sello en un escenario que conoce bien. Entonces se llevó la maratón en 3h45:08, una marca que sigue siendo parte del relato de una cita donde el margen de error es mínimo y cada ascenso pesa.
Detrás de Angermund, el podio masculino lo completaron Dominik Tabor, segundo con 33:15, y Jose Antonio Bellido Puebla, tercero con 33:31. En la carrera femenina, Mirosława Witowska terminó segunda en 39:48 y Sladjana Zagorac fue tercera con 40:23. La organización alteró el trazado original por la nieve acumulada en Aizkorri, una presencia que no es extraña en la segunda semana de mayo, pero que sí cambia por completo el guion de esta prueba.
Brinkman también llegó con un historial que explica el interés que despierta cada salida suya en Zegama. Ganó la maratón en su debut de 2022 con 4h16:43 y, además, rebajó entonces en casi 18 minutos el récord femenino del circuito. Ese tiempo figura aún entre las referencias absolutas de la carrera, junto con el 3:36:40 de Kilian Jornet.
La cita que sigue ahora es la maratón del domingo, su 25ª edición, con 42,195 kilómetros y 5.472 metros de desnivel acumulado a través del macizo del Aratz y la sierra de Aizkorri. El recorrido reúne cuatro de las cumbres más altas de Euskadi y convierte cada cambio de tiempo en un factor decisivo. Si el Vertical ya obligó a tocar el plan, la maratón llega con la misma advertencia escrita en la montaña: en Zegama, la dureza nunca espera al último kilómetro.

