Adriana Louvier habló por primera vez de las tres pérdidas de embarazo que sufrió durante su matrimonio con Guto Salas y contó que, después de intentarlo durante aproximadamente dos años y medio, ambos decidieron dejar de buscar un hijo. La actriz describió ese periodo como un camino incierto y dijo que la elección fue necesaria para proteger la relación y su estabilidad emocional.
“Sí tuvimos… bueno, yo me embaracé y tuve tres pérdidas”, dijo Louvier en una entrevista con Maxine Woodside, al relatar un proceso que, según explicó, nunca tuvo una línea clara aunque sí estaba marcado por la esperanza de convertirse en padres. La protagonista de Amar a muerte añadió que también atravesó la muerte de su padre en ese mismo lapso, un golpe que volvió todavía más duro un tramo que ya le resultaba emocionalmente extenuante.
Louvier recordó que, con el paso del tiempo, enfocarse por completo en lograr un embarazo empezó a volverse una obsesión. Por eso, ella y Salas optaron por frenar. “Yo respeto muchísimo y admiro mucho a las mujeres que dicen seis años y yo hasta que lo logre… pero nosotros tomamos la decisión por rescatarnos a nosotros”, dijo, al subrayar que priorizaron la relación por encima de seguir insistiendo.
La actriz sostuvo que esa decisión no cambió lo esencial de su vida en pareja. “Nuestra vida era muy buena y sigue siendo muy buena”, afirmó, al cerrar una revelación íntima que hasta ahora no había contado públicamente. El testimonio deja claro que el punto de quiebre no fue una falta de amor ni de proyecto común, sino el desgaste acumulado por las pérdidas, el duelo y la presión de convertir la maternidad en el centro de todo.
La confesión también abre una conversación más amplia sobre el costo emocional de la infertilidad y sobre la manera en que algunas parejas terminan poniendo límites para no perderse a sí mismas en el intento. En el caso de Louvier, esa respuesta ya está tomada: ella y Salas dejaron de buscar un hijo y eligieron preservar lo que habían construido juntos.
