Los profesores tomaron el centro de Valencia este viernes en el quinto día de una huelga indefinida, en la manifestación más multitudinaria de la semana. Docentes llegados de toda la Comunitat Valenciana volvieron a exigir al gobierno de Juanfran Pérez Llorca mejoras para la educación pública y dejaron claro que el salario forma parte de cualquier acuerdo.
La protesta de este viernes se alimentó de la movilización del lunes, cuando la Delegación del Gobierno cifró en 26.000 las personas que salieron a la calle. Esta vez, además, se sumaron familias y estudiantes, un apoyo que los profesores quisieron subrayar en un momento en que el conflicto ya no se limita al aula ni al claustro.
Amparo resumió ese giro con una frase que se repitió entre los concentrados: “Lo más importante es que hoy se nos han unido las familias y los estudiantes. Porque esta huelga no la hacemos solo por nosotros, sino por los niños”. La imagen de la marcha fue la de un pulso sostenido, con pancartas, consignas y un frente educativo que intenta ampliar su base mientras la negociación no despega.
Ese telón de fondo llegó después de otra ronda fallida. El jueves, los gobiernos de Valencia y Cataluña reabrieron negociaciones con los sindicatos, pero las reuniones terminaron sin acuerdos. En Valencia, las autoridades educativas dijeron que trabajarían durante el fin de semana para presentar una nueva propuesta el lunes. Sin embargo, en ninguna de las dos mesas apareció una oferta de mejora salarial, justo el punto que los docentes consideran innegociable.
Valentí lo expresó sin rodeos: “Estamos aquí para evitar el desmantelamiento de la educación pública y el trasvase de fondos a la concertada y la privada”, dijo, antes de añadir que también pelean “para mejorar las condiciones laborales, los espacios, los recursos humanos, para que la gente que se pone enferma sea sustituida, cosa que no está ocurriendo, para que el 1 de septiembre estén todas las plantillas ya formadas, que suelen tardar dos semanas, y por el mantenimiento del poder adquisitivo; se está diciendo que queremos una subida de sueldo cuando hemos tenido una bajada en los últimos 9 o 10 años”.
La tensión entre las calles y las mesas de negociación define el momento. La huelga en la Comunitat Valenciana sigue siendo indefinida, y los profesores sostienen que no habrá salida real si las administraciones hablan de mejoras para el sistema sin tocar los salarios. El lunes será la primera prueba de si la nueva propuesta prometida por Valencia cambia algo o confirma que, por ahora, la oferta institucional se queda corta frente a lo que piden los docentes.
Mientras tanto, la protesta valenciana no fue el único frente abierto. En Lleida, un grupo de profesores cortó el tráfico en la N-240 tras volcar contenedores, mesas, sillas y otro mobiliario escolar. En Cataluña, las huelgas están convocadas casi a diario hasta comienzos de junio, una secuencia de paros que mantiene la presión sobre las administraciones y que refleja un malestar compartido, aunque cada territorio lo esté canalizando por su propio calendario.
Lo que quedó claro este viernes es que la manifestacion educacion valencia ya no es solo una marcha más en una semana de protestas: es el aviso de que el conflicto sigue vivo y de que, sin una oferta que incluya la cuestión salarial, la huelga tiene recorrido para seguir endureciéndose.

