El dólar estadounidense subió levemente este jueves mientras los mercados de petróleo, accionario y cambiario esperaban noticias de la cumbre en Pekín entre Donald Trump y Xi Jinping. El índice DXY avanzó 0.05 por ciento, a 98.477 unidades, en una sesión marcada por el tono cauteloso de los inversionistas.
En el mismo momento, el peso mexicano operó con una depreciación de 0.19 por ciento, a 17.20 unidades por dólar, al tiempo que Wall Street abrió mixto tras tocar máximos recientes en el Nasdaq y el S&P 500. La lectura general fue de pausa, no de giro: el mercado siguió ajustando posiciones mientras el dólar estadounidense conservaba terreno frente a varias monedas.
Las materias primas tampoco ofrecieron una señal distinta. El Brent repitió en los 104-105 dólares por barril y el WTI se mantuvo sobre los 100 dólares, en una jornada en la que los operadores seguían de cerca el efecto de las tensiones geopolíticas y comerciales. El oro permaneció en el entorno de los 4 mil 714 dólares la onza, reflejando una demanda todavía firme por activos de resguardo.
La renta fija también se movió con cautela. El bono alemán operó en 3.0594 por ciento y el bono estadounidense a 10 años rondó el 4.443 por ciento, niveles que confirman que los mercados seguían calibrando la combinación de inflación, crecimiento y riesgo internacional. En ese tablero, la reunión de Trump y Xi en Pekín pesó más como expectativa que como resultado inmediato.
El contexto es más amplio que una sola sesión. El texto enmarca el comportamiento del mercado en tensiones geopolíticas y comerciales, con Irán como uno de los problemas en común para Estados Unidos y China, y con los aranceles y los chips de inteligencia artificial en el punto de mira. Antes de la publicación, además, se habían estancado las negociaciones en Medio Oriente, un telón de fondo que ayudó a sostener la cautela en divisas, bonos y materias primas.
Por ahora, el mensaje del mercado es claro: sin una señal concreta desde Pekín, el dólar estadounidense sigue siendo el punto de referencia para una jornada en la que nadie quiso apostar fuerte en una sola dirección.

