El 15 de mayo se celebra en México el Día del Maestro, una fecha de asueto para el sistema educativo con la que se reconoce la labor de quienes enseñan en las escuelas del país. En 2026, además, caerá en viernes y abrirá un puente para la comunidad educativa de nivel básico.
La conmemoración tiene más de un siglo de historia. Comenzó en 1918, después de que un año antes Venustiano Carranza firmó el decreto impulsado ante el Congreso de la Unión por los diputados Benito Ramírez y Enrique Viesca. La fecha se fijó porque coincidía con la toma de Querétaro en 1867, cuando el Ejército Republicano entró en la ciudad y capturó al emperador Maximiliano de Habsburgo y a sus seguidores.
El significado histórico no es el único motivo por el que el Día del Maestro sigue importando hoy. En México viven dos millones 45 mil 591 maestras y maestros en todos los niveles educativos, y trabajan en más de 255 mil escuelas. La celebración pone sobre la mesa la dimensión real del magisterio: una tarea extendida por todo el país, cotidiana y decisiva para millones de estudiantes.
La preocupación actual también pasa por la salud de quienes sostienen ese sistema. José Luis Razo, investigador en salud docente de la Normal Superior de Jalisco, detalló que al menos 42 por ciento de los maestros sufre ansiedad y depresión. Dijo además que esa situación deriva en problemas físicos como cardiovasculares o musculoesqueléticos, una carga que rara vez aparece en los homenajes públicos del 15 de mayo.
El propio Razo Guevara creó el proyecto Paracetamol para docentes, pensado para hacer visibles las condiciones del ejercicio docente. Su planteamiento encaja con una realidad que la celebración no borra: el reconocimiento simbólico convive con jornadas exigentes y con cifras internacionales que ayudan a dimensionar el trabajo en las aulas.
El informe Panorama de la Educación 2025 de la OCDE estima que los docentes de las escuelas públicas enseñan en promedio alrededor de mil 7 horas al año. Ese dato, junto con la cantidad de escuelas y maestros en México, explica por qué el 15 de mayo no es solo una fecha en el calendario escolar. Es un recordatorio de la magnitud del trabajo docente y de la presión que enfrentan quienes lo sostienen.
La historia de la conmemoración también arrastra una referencia religiosa mencionada en la fuente: San Juan Bautista, presentado como alguien que dedicó su vida a preparar a maestros que enseñaran a hijos de artesanos y niños marginados sin acceso a la educación. Pero la respuesta de fondo a por qué se celebra el 15 de mayo en México es otra, más concreta y más actual: se honra al magisterio por su labor, mientras siguen abiertas las preguntas sobre las condiciones en que enseña.
