Jordan Carrillo volvió a quedar en el centro de la conversación en el futbol mexicano. Mientras el mediocampista ofensivo brilla con Pumas en el Clausura 2026, resurgió con fuerza una versión que lo vinculó con Guadalajara para el mercado de verano, una historia que César Huerta aseguró que ya había sido descartada por Chivas.
Huerta lo dijo el 2 de julio de 2025 durante una transmisión en YouTube. Ahí sostuvo que en Chivas se le había “pintado la cruz” a Carrillo porque, de acuerdo con informes que habrían llegado al club, era “muy vago” y solía irse de fiesta. También afirmó que la intención del equipo era sanear el vestidor, una idea que colocó al delantero en el centro de una discusión que fue más allá de su nivel futbolístico.
La versión cobró más fuerza en el verano de 2025, cuando Carrillo empezó a ser mencionado como una opción para Guadalajara. No era un nombre nuevo en la órbita rojiblanca, pero el rumor ganó volumen justo cuando el jugador se encaminaba a una etapa distinta de su carrera. Hoy, con su buen momento en Pumas, la historia queda marcada por un contraste evidente: el jugador al que se le cerró la puerta en Chivas es el mismo que ahora vive uno de sus mejores tramos deportivos.
El contexto también importa. Santos Laguna lo prestó sin opción de compra, una fórmula que deja al club de origen con la última palabra sobre su futuro. Javier Mier ya era director deportivo de Chivas cuando se habría frenado cualquier posibilidad de ficharlo, lo que confirma que la decisión no fue un rebote improvisado, sino una postura tomada dentro de la estructura deportiva del club.
La siguiente ventana relevante no está en Guadalajara, sino en Torreón. Santos espera que Carrillo reporte de vuelta en el verano de 2026 para encabezar su proyecto o, si llega una oferta fuerte, venderlo a un precio muy alto. Ahí se cruza el presente del jugador con la lógica del mercado: rendimiento en la cancha, reputación fuera de ella y un futuro que todavía depende de cuánto esté dispuesto a pagar quien quiera llevárselo.

