Esteban Mendoza firmó el gol que inclinó la final Sub-21 a favor de Chivas juvenil contra América en Akron. Lo hizo en el minuto 63, con un remate de derecha cruzado tras recibir un gran pase filtrado y entrar al área con ventaja.
La jugada extendió la ventaja del conjunto rojiblanco y terminó de convertir la noche en un sueño para el local en Akron. En un partido de final entre Chivas y América, el tanto de Mendoza fue el momento que cambió el ritmo del encuentro y dejó al equipo tapatío con más margen para manejar el cierre.
El tanto llegó en un escenario ya cargado de peso por tratarse de una final Sub-21, con Akron como marco y con la rivalidad entre Chivas y América en el centro de la historia. El gol, descrito como uno de esos golazos que marcan una final, resumió en una sola acción la precisión del pase, la carrera al espacio y la definición limpia del delantero.
La secuencia también dejó una señal clara para lo que sigue: cuando Chivas juvenil encuentra espacio a la espalda de la defensa, puede castigar de inmediato. América tuvo que cargar desde entonces con la desventaja de un gol que no solo amplió la diferencia, sino que le dio al local el impulso emocional que suele decidir este tipo de partidos.
Para Mendoza, el minuto 63 quedará como la jugada que definió su noche; para Chivas, como la acción que sostuvo el tono de fiesta en Akron. En una final que exigía precisión, el equipo local encontró la suya justo cuando más valía.

