Lectura: Girona - Real Sociedad: presión, urgencias y una racha rota en Montilivi

Girona - Real Sociedad: presión, urgencias y una racha rota en Montilivi

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recibió a la a las 20.00 en un partido que pesaba mucho más que los tres puntos. Los locales llegaban metidos de lleno en la pelea por evitar el descenso, mientras que el conjunto vasco arrastraba una racha de cinco encuentros sin ganar y sin victoria liguera desde el 4 de abril.

La Real aterrizó en Montilivi con una herida reciente. Desde el 4 de abril, cuando venció 2-0 al , había encadenado cinco partidos sin triunfo y había sumado solo dos puntos de quince posibles. Antes del duelo ante Girona, su balance había dejado empates 3-3 frente al y en Vallecas ante el , además de derrotas por 0-1 contra el y por 1-0 frente al Sevilla. Después del partido de Betis, el equipo ya había enlazado cinco jornadas consecutivas sin victoria.

Para Girona, el contexto era igual de asfixiante. Antes de los encuentros disputados el día anterior, había un cuádruple empate —convertido luego en quíntuple por la clasificación más apretada— con 39 puntos, y el equipo rojiblanco figuraba como el peor situado de ese grupo. En una Liga donde la permanencia se ha apretado hasta límites poco habituales, cada punto se ha convertido en una línea divisoria entre respirar y seguir mirando atrás.

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dejó claro que su equipo quería ganar “para que ya nadie hable del descenso”. También sostuvo que el grupo “han aprendido del pasado” y que había trabajado para corregir una “falta de mentalidad y concentración” que había terminado castigando al equipo con “errores propios”. El mensaje apuntaba a la misma idea: Girona necesitaba dejar de concederse golpes a sí mismo si quería salir de la zona de peligro.

La Real, por su parte, no llegó a Girona con la incertidumbre de la permanencia, porque ya tenía asegurada su presencia en competición continental la próxima temporada. Pero eso no borraba el mal momento ni el calendario que venía detrás. El equipo tenía cinco partidos de Liga restantes repartidos en tres tramos en poco más de una semana, con Valencia el domingo y Espanyol como último rival del campeonato.

Ese calendario comprimido obliga a la Real a resolver rápido una crisis que se ha ido alargando. Y el detalle que más inquieta no es solo la falta de victorias, sino que el equipo no había conseguido terminar un partido completo en la semana posterior a la final de Copa. La secuencia deja una imagen incómoda para un grupo que, sobre el papel, ya había cumplido su gran objetivo de la temporada.

La otra noticia del día llegó en la sesión de trabajo. no completó el entrenamiento después de participar en su primera sesión grupal de la semana, un contratiempo que añade dudas a un equipo que ya llegaba exigido por los resultados. En partidos así, el margen entre recomponerse o seguir hundiendo las sensaciones suele ser mínimo.

Montilivi reunió a dos equipos con necesidades distintas, pero con la misma obligación de reaccionar. Girona necesitaba un resultado que cambiara el tono de su batalla por la permanencia. La Real necesitaba romper la secuencia y recordar que un final de curso desordenado todavía puede tener un precio incluso cuando la clasificación europea ya está garantizada.

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