En la Cámara, durante el debate sobre el Plan de Reconstrucción del gobierno, Daniel Manouchehri lanzó una acusación directa contra Jorge Quiroz: dijo que impulsaba un “modelo Quiroz” pensado para beneficiar a los superricos. El diputado del PS vinculó su crítica a la teoría del chorreo y a los Chicago Boys de la dictadura, en una intervención que puso el choque económico en el centro de la sesión.
Manouchehri sostuvo que a la gente se le pide esperar mientras se recortan recursos para la salud y se exige paciencia a las regiones, pero que para los superricos sí hay dinero. “Esto tiene nombre: se llama teoría del chorreo”, dijo, antes de añadir que, hace 50 años, en la dictadura, los Chicago Boys prometieron lo mismo: rebajar a los más ricos para que después el beneficio llegara al resto de los chilenos. También señaló que “los últimos Chicago Boys” querrían repetir ese camino y nombró a Quiroz como el ministro que diseñó todo esto.
El diputado fue más lejos y describió al ministro como alguien con un oficio previo de hacer ganar más dinero a las grandes empresas, incluso si eso golpeaba el bolsillo de la gente. “En los casos de colusión le llamaron el ‘modelo Quiroz’”, afirmó. “Hoy ese modelo no está en la empresa, está en el Gobierno de Chile.”
Quiroz pidió la palabra y respondió en el mismo debate. Acusó a Manouchehri de defender una teoría fracasada y dijo que el problema del país no se resuelve con más gasto público. El ministro de Hacienda apuntó a una economía con un déficit de 2,8 puntos del PIB y una caída de medio punto en el primer trimestre, y sostuvo que los problemas mencionados por el diputado eran heredados del pasado.
El cruce dejó expuesta la fractura de fondo que atraviesa la discusión económica en la Cámara: Manouchehri situó el debate en la promesa incumplida de que el crecimiento terminaría derramándose hacia abajo, mientras Quiroz lo llevó al terreno fiscal y acusó a su interlocutor de defender el mismo modelo que, según él, dejó al país con problemas económicos. En una jornada marcada por el Plan de Reconstrucción, la disputa no quedó en una diferencia técnica. Se convirtió en una pelea por el relato de cómo llegó Chile hasta aquí y por quién debe cargar con el costo de corregirlo.
El enfrentamiento también se leyó como parte de una sesión parlamentaria donde otras intervenciones recientes habían mostrado choques duros en la Cámara, como ocurrió con la discusión sobre Seguridad Privada y con las exposiciones de Steinert y Tatiana Urrutia. Esta vez, sin embargo, el centro no fue una ley sectorial ni una presentación aislada, sino la disputa por el modelo económico mismo. Y con cifras sobre la mesa, el debate dejó una conclusión incómoda: mientras el gobierno busca sostener su reconstrucción, la pelea política sigue girando en torno a quién define qué significa crecer y quién paga el precio cuando ese crecimiento no llega.

