Emiliano Buendía aparece entre las posibles sorpresas de Lionel Scaloni para la lista de 26 jugadores de Argentina rumbo al Mundial 2026. El mediocampista, hoy titular en Aston Villa de la Premier League inglesa, vuelve a meterse en la conversación grande de la selección a los 29 años.
Para Buendía, el momento llega después de un recorrido largo y disperso, con idas y vueltas entre España, Inglaterra y la selección. Nació en Mar del Plata, en la provincia de Buenos Aires, el 25 de diciembre de 1996, y creció en Cadetes de San Martín antes de cruzar el Atlántico con apenas 11 años para sumarse a Getafe. Allí debutó con el filial el 30 de marzo de 2014 en una victoria 2-1 sobre Puerta Bonita y marcó su primer gol el 13 de abril, en el 2-0 frente a Peña.
Su paso por Getafe abrió una puerta que entonces todavía parecía compartida. España lo llamó para un amistoso después de sus actuaciones y, durante un tiempo, todavía podía jugar para ese país bajo las reglas de FIFA. Buendía terminó eligiendo Argentina después de haber sido buscado varias veces, una decisión que él mismo vinculó con el vínculo que sintió con Lionel Messi y Javier Mascherano. En una charla durante el entretiempo de un Barcelona-Getafe, dijo que Messi le preguntó por su situación porque se acercaba el Mundial Sub-20; también contó que intercambió camisetas con ambos y que esa escena le dejó una impresión fuerte por la forma en que lo trataron.
La historia también explica por qué Scaloni lo mira de cerca. El entrenador ya lo había tenido en convocatorias para las eliminatorias y para la Copa América, y ahora lo observa como una alternativa versátil para una lista corta que exige soluciones inmediatas. Buendía puede jugar como lateral, como mediocampista creativo o como extremo derecho, una flexibilidad que lo convierte en opción para ocupar el puesto de respaldo de Gonzalo Montiel. En esa pelea, compite con Nahuel Molina Lucero y Juan Foyth, dos nombres con recorrido internacional más asentado.
Su valor no salió de la nada. Después de dejar España, se instaló en Norwich y allí se afirmó en la Premier League antes del descenso del equipo. En el Championship, firmó 113 partidos, 21 goles, 40 asistencias y dos títulos, una producción que sostuvo su crecimiento y lo llevó luego a Aston Villa, donde se consolidó como titular. Esa secuencia, de talento precoz en Getafe a productividad sostenida en Inglaterra, es la que mantiene vivo su nombre en la discusión argentina.
También pesa su antecedente con la selección juvenil. Humberto Grondona lo llevó al Mundial Sub-20 de 2015 en Nueva Zelanda, donde Argentina quedó eliminada en la primera ronda. Buendía jugó tres partidos en ese torneo y completó cinco encuentros en total, contando dos amistosos. Fue una etapa breve, pero suficiente para dejarlo dentro del mapa de los técnicos argentinos que siguieron su evolución.
El punto de fondo es que su caso ya no se mide solo por promesas. Hoy Buendía llega con experiencia, minutos y una posición clara en un club de la Premier, justo cuando Scaloni perfila una nómina que necesita recambio sin perder oficio. El propio futbolista dijo que atraviesa “un momento hermoso” y que viajará en un vuelo chárter desde Madrid a Argentina, una frase que resume bien dónde está parado: entre la comodidad de un presente estable y la posibilidad de volver a entrar en la historia grande de la Albiceleste.

