Pedro León anunció este semana su retirada en un homenaje oficial de Real Murcia y cerrará su carrera el domingo, en el partido ante el Eldense, después de más de 20 años como profesional. El murciano, nacido en Mula en 1986, eligió un acto cargado de emoción para comunicar que deja el fútbol justo antes de cumplir 40 años dentro de seis meses.
“Agradecer a familia, amigos y periodistas que han venido”, dijo León, antes de añadir: “Gracias por no soltarme jamás”. También resumió el momento con una frase que dejó clara la mezcla de alivio y tristeza con la que afronta la despedida: “Aunque no logre el ansiado ascenso a Segunda, me voy en paz. Hoy cuelgo las botas, pero jamás dejaré de sentirte, porque el fútbol no se va de quien lo ama, y, querido fútbol, yo siempre te querré”.
La retirada llega después de una semana que él mismo describió como difícil. “Llevo toda la semana nostálgico, sabía que no lo iba a pasar bien, pero son momentos que tienen que llegar. He sido feliz y con eso me quedo”, explicó. También reconoció que el ascenso del talento joven en el primer equipo le hizo sentir que le iban pasando por delante, una referencia que vinculó a las apariciones de Héctor, Jorge y Yoldi.
León repasa una trayectoria que atraviesa varias etapas muy marcadas: debutó en la Vieja Condomina, subió a Primera con Real Murcia, jugó en el Real Madrid en la temporada 2010/11 y debutó en la Champions League con el club blanco. En 2022 volvió a Real Murcia para cerrar el recorrido donde empezó a sentirse parte del equipo y de la grada.
En su despedida, el futbolista también defendió su balance personal. “Creo que he acertado más de lo que me equivocado, por eso he hecho una carrera tan larga. Estoy orgulloso de haber disfrutado y haber hecho las cosas bien, haber estado bien rodeado de mi entorno”, aseguró. Después, agradeció “el cariño y afecto en los momentos buenos y malos” y dijo que siempre trató de representar “a ese niño murcianista de Mula que iba a verlos al campo todos los domingos”.
Real Murcia le reservó un homenaje antes de su último encuentro, una despedida que encaja con el peso que León tuvo para el club y para la ciudad. La gran cuenta pendiente, admitida por el propio jugador, es no haber conseguido el ascenso a Segunda. Aun así, se marcha con una certeza que no necesita adornos: su carrera se cierra en el mismo lugar donde se construyó su vínculo más profundo con el fútbol.

