Boca Juniors y Cruzeiro empataron 1-1 en La Bombonera por la Copa Libertadores, en un partido que el equipo local llegó a dominar durante largos tramos pero que no pudo cerrar a tiempo. Miguel Merentiel abrió el marcador a los 15 minutos y Fágner igualó para el conjunto brasileño en el arranque del segundo tiempo.
La noche empezó con Boca encima. Antes del primer minuto, Otávio ya había salvado un remate de Merentiel. Cinco minutos después volvió a aparecer para desviar otro intento del delantero uruguayo tras un centro de Lautaro Blanco. Antes de cumplirse el cuarto de hora, el arquero de Cruzeiro tapó un disparo de Tomás Aranda y luego contuvo el rebote de Milton Giménez. El dominio se transformó en ventaja cuando Leandro Paredes ejecutó un tiro libre y Merentiel definió para el 1-0. La jugada pasó por revisión del VAR por una posible posición adelantada, pero el tanto quedó validado.
Otávio siguió sosteniendo a Cruzeiro en un primer tiempo de presión constante, aunque Boca también sufrió en defensa. Cerca de la media hora, Leandro Brey evitó un gol claro de Kaio Jorge y mantuvo la diferencia mínima antes del descanso. El golpe para el local llegó recién diez minutos después del reinicio, cuando Fágner encontró el empate para Cruzeiro y cambió el tono del partido. Desde entonces, el duelo se volvió más áspero y más abierto, con el equipo de Artur Jorge creciendo a partir del gol y Boca obligado a responder.
La jugada que terminó de inclinar el ritmo llegó más tarde, cuando Gerson fue expulsado tras la revisión del VAR por una planchazo sobre Paredes. El volante de Boca tomó el tiro libre resultante y estuvo cerca de marcar, en una secuencia que resumió lo que había sido la noche: un equipo local intenso, con tramos de superioridad clara, pero sin la precisión suficiente para sostener la ventaja frente a un rival brasileño incómodo y ordenado. Claudio Úbeda había anticipado que se trataba de un partido determinante y que Boca debía apoyarse en su juego en casa; Paredes, en la previa, también había insistido en que lo mental y lo físico iban a pesar mucho. Al final, el empate dejó la sensación de que Boca hizo bastante para ganar, pero no lo suficiente para resolverlo.
Para el grupo, el resultado mantiene abierta la discusión sobre lo que viene en una Copa Libertadores que no concede margen, menos aún cuando el equipo necesita sacar rédito de local. Boca dejó señales de control y de intensidad, pero también una advertencia: ante un rival brasileño como Cruzeiro, cada ocasión desperdiciada y cada demora en cerrar el partido puede terminar costando caro.

