Lectura: Rafael de Paula ya tiene monumento en Jerez tras décadas de espera

Rafael de Paula ya tiene monumento en Jerez tras décadas de espera

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Jerez inauguró el viernes el monumento a en la calle Circo, frente a la plaza de toros, en un homenaje que reunió a cientos de aficionados y curiosos en uno de los lugares más simbólicos de la ciudad. La figura de bronce, obra del escultor , se levanta sobre un pedestal de 60 centímetros y supera los tres metros de altura.

La obra, que mide 2,70 metros, pone fin a una idea que llevaba años empantanada y que volvió a ponerse en marcha en 2022, impulsada por y Pedro Jorge Marqués. El proyecto se financió mediante suscripción popular, con un coste total anunciado de 50.000 euros y aportaciones de 1.000 euros por donante, una fórmula que convirtió el tributo en una causa compartida por seguidores y vecinos.

El alcalde, , dijo durante el acto que el monumento “salda una deuda sentimental de Jerez con uno de sus nombres más universales” y felicitó a Lagares por una obra que, según explicó, representa a Paula de pie, con esa manera de andar que formaba parte de su identidad. También subrayó que el torero “nos dejó físicamente hace unos meses, pero nunca se irá de Jerez”, porque sigue en Santiago, en la plaza cada tarde de toros, en la memoria de los aficionados y en esa Puerta Grande que desde hoy, dijo, lo recibe para siempre.

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Rafael de Paula era el nombre artístico de , nacido el 11 de febrero de 1940 en la calle Cantarería, en el barrio de Santiago. Su carrera empezó muy pronto: a los 13 años se puso delante de una becerra en el Cortijo de la Peñuela, finca de la familia en Jerez. Tomó la alternativa el 9 de septiembre de 1960 en Ronda, con Julio Aparicio como padrino y Antonio Ordóñez como testigo, y dejó una de sus tardes más recordadas el 28 de junio de 1964, cuando lidió en solitario seis toros de Salvador Guardiola en Jerez, cortó siete orejas y fue llevado a hombros hasta el santuario de la .

La ciudad ya había reconocido a Paula en 2002 con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, el mismo año en que el primer intento de levantar este monumento quedó paralizado. Morante de la Puebla logró reactivar aquel proyecto dos décadas después, y el resultado es una pieza que ya forma parte del paisaje taurino de Jerez y cierra una vieja cuenta pendiente con uno de los nombres más universales de la ciudad.

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