Armín Marín Saury, entonces alcalde electo de Emiliano Zapata, dijo el 30 de septiembre de 2024 que quería mantener una buena relación con el gobernador Javier May Rodríguez y que había acudido a su toma de protesta para respaldarlo en los próximos tres años. “Hoy venimos apoyar su toma de protesta, para todo lo que va a pasar en estos tres años”, expresó al marcar una distancia con cualquier lectura de choque entre el municipio y el gobierno estatal.
El alcalde insistió en que su objetivo era “tener buen acercamiento con el gobernador Javier May” y resumió el tono de ese arranque político con una frase breve: “Todo fue sobre el trabajo, la unidad, lo que se viene”. Ese mensaje importa porque Emiliano Zapata, en la región de Los Ríos, quedó desde entonces dentro de una relación que el gobierno de Tabasco presentó como colaborativa, con inversión pública y programas sociales como base de su presencia en el municipio.
Los números ayudan a medir esa apuesta. Desde 2024, el gobierno estatal ha invertido más de 150 millones de pesos en Emiliano Zapata, mientras más de 11,700 personas han recibido beneficios de programas sociales impulsados por los gobiernos federal y estatal. A eso se suman 2,885 personas que participan directamente en programas productivos, con una inversión superior a 180 millones de pesos, de acuerdo con las cifras reportadas.
En paralelo, el municipio tiene en marcha obras prioritarias por cerca de 28 millones de pesos. Entre ellas están la rehabilitación de las redes de agua potable y drenaje sanitario en Villa Chablé, el pavimentado con concreto hidráulico, la construcción de infraestructura educativa, la reparación de socavones y el fortalecimiento del sistema de agua potable. Son trabajos que, más allá del discurso político, muestran dónde se está concentrando hoy el dinero público.
La tensión aparece porque esa relación que comenzó con gestos de cercanía terminó después en desacuerdo, según el encuadre del caso. El contraste es claro: un alcalde que en su primer momento habló de apoyo y unidad, y un escenario posterior en el que la coordinación prometida dejó paso a la disputa. En política local, ese giro suele decir más que un comunicado, porque deja a la vista si la convivencia entre niveles de gobierno se sostiene cuando llegan las diferencias.
Por ahora, la respuesta de fondo está en la ejecución: mientras el gobierno estatal sostiene que mantiene políticas incluyentes e inversión continua en el municipio, Emiliano Zapata sigue recibiendo obras, recursos y programas que ya alcanzan a miles de personas. La pregunta no es si hubo un acercamiento inicial; eso quedó dicho el 30 de septiembre de 2024. La pregunta es si ese capital político todavía alcanza para sostener la relación cuando el dinero, las obras y la disputa por el control local ya están sobre la mesa.
