Lectura: Portaviones USS Gerald R. Ford regresa a Virginia tras misión récord de casi un año

Portaviones USS Gerald R. Ford regresa a Virginia tras misión récord de casi un año

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El portaviones volverá a Virginia el sábado, después de completar el despliegue operativo más largo de un portaaviones estadounidense desde el fin de la guerra de Vietnam. La nave pasó casi un año en el mar y terminó una misión que la llevó del Atlántico al Mediterráneo, al Caribe y de vuelta a una zona de fricción global marcada por Venezuela e Irán.

El Ford fue una pieza clave en la operación que culminó con la captura oficial de . Aviones lanzados desde la cubierta del buque participaron en operaciones sobre Venezuela, y más tarde el portaaviones fue movilizado para reforzar acciones militares contra Irán. La secuencia de órdenes mostró hasta qué punto Washington usó una sola plataforma para responder a dos crisis distintas, ambas bajo impulso estratégico de .

Antes de ese regreso, el recorrido del Ford fue una prueba de resistencia para la nave y su tripulación. Cruzó el Atlántico, operó en el Mediterráneo y navegó hacia Noruega antes de ser redirigido al Caribe, en medio de la ofensiva estadounidense contra Maduro. Después recibió instrucciones para moverse con rapidez hacia Oriente Medio, ante la posibilidad de una guerra regional más amplia vinculada a Irán.

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El despliegue también dejó a la vista los problemas internos de una de las unidades más caras de la marina estadounidense. El Ford costó unos 13 mil millones de dólares, pero en marzo un incendio en la sala de lavandería tardó unas 30 horas en ser controlado. Cientos de marineros tuvieron que dejar temporalmente sus literas por el humo y los daños causados por el fuego, mientras la tripulación lidiaba además con fallas recurrentes en el sistema de baños, reparadas durante escalas en puerto.

Esos contratiempos no cambian el balance principal: el Ford vuelve a casa después de una misión larga, dispersa y políticamente cargada, en la que actuó como portaviones de ataque, plataforma de drones y símbolo de la capacidad militar estadounidense en dos frentes al mismo tiempo. Su regreso a Virginia cierra un despliegue que combinó distancia, presión y averías, y deja una pregunta más dura que la fecha de llegada: cuánto desgaste puede absorber una nave diseñada para proyectar poder sin pausa antes de que ese poder empiece a fallar desde dentro.

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