Lectura: La Península Ibérica gira en sentido horario, según un nuevo estudio geodinámico

La Península Ibérica gira en sentido horario, según un nuevo estudio geodinámico

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La Península Ibérica está girando en el sentido de las agujas del reloj, según un nuevo estudio de geodinámica que identifica un comportamiento sostenido en la corteza del territorio. La investigación, liderada por , del grupo HGI de la , sitúa ese movimiento como parte de la larga interacción entre la placa eurásica y la africana.

Madarieta explicó que «la placa eurásica y la africana convergen a un ritmo de 4–6 mm al año», una cifra que ayuda a entender por qué la deformación no es uniforme y por qué la presión tectónica sigue moldeando el borde sur de Iberia. El equipo concluyó que los nuevos datos confirman que la península ibérica está girando en el sentido de las agujas del reloj.

El trabajo se centra en la compresión y la deformación en una de las zonas tectónicamente más complejas del Mediterráneo occidental. Para llegar a esa conclusión, los científicos combinaron campos de esfuerzos derivados de terremotos registrados en las últimas décadas con campos de deformación superficial obtenidos a partir de observaciones satelitales de alta precisión en años recientes.

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Ese cruce de datos permite afinar dónde podrían esconderse fallas activas. El resultado no dibuja una línea exacta, pero sí reduce el margen de búsqueda en regiones donde el subsuelo sigue respondiendo a la presión acumulada entre dos placas que no dejan de empujarse.

La geometría de esa frontera está condicionada por el dominio de Alborán, cuyo desplazamiento hacia el oeste ha favorecido la formación del arco de Gibraltar, una estructura activa que conecta la cordillera Bética con el Rif norteafricano. En esa zona, la frontera entre Eurasia y África se describe como irregular y difusa al sur de Iberia, una complejidad que explica por qué los movimientos de la península no se leen como una sola pieza sino como un sistema en tensión.

Ahí aparece la principal limitación del mapa actual. La base de datos sobre fallas cuaternarias en Iberia sigue incompleta en áreas como los Pirineos occidentales y el sector occidental del arco de Gibraltar, justo dos de los puntos que más interesan para terminar de cerrar el cuadro tectónico. Eso significa que, aunque el estudio mejora la imagen general, todavía hay zonas donde el registro no alcanza para fijar con precisión todas las fallas activas.

La conclusión de fondo es clara: la península ibérica no está quieta y su giro horario forma parte de una dinámica tectónica de largo aliento que seguirá dejando huella en el oeste del Mediterráneo. Lo que cambia hoy no es el movimiento, sino la capacidad de medirlo mejor y de señalar con más exactitud dónde se está rompiendo la corteza.

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