Lectura: Pedro Alonso vuelve a Berlín con un último golpe en Málaga

Pedro Alonso vuelve a Berlín con un último golpe en Málaga

Publicado
3 min de lectura
Publicidad

vuelve a enfundarse la piel de Berlín en Berlín y la dama del armiño, una nueva tanda de episodios en la que el ladrón Andrés de Fonollosa se propone robar un cuadro de Leonardo da Vinci en Málaga. El propio Alonso ha dicho que esta sería su última aventura como el personaje que convirtió en una de las figuras más reconocibles del universo de .

La novedad principal no es solo el regreso de Berlín, sino la entrada de , que se incorpora como Candela y agita una banda que vuelve a reunirse en estos capítulos. La serie recupera así a un grupo ya conocido por el público, con Damián, interpretado por , hundido tras haber sido abandonado; Roi, al que da vida ; Cameron, personaje de ; Bruce, interpretado por Joel Sánchez; y Keila, a cargo de Michelle Jenner, que llega marcada por una boda celebrada ante más de 1.000 personas en una fiesta desatada.

El regreso importa hoy porque esta entrega se presenta como un cierre de etapa para Alonso, que mantiene a Berlín en el centro de un proyecto que sigue explotando el tirón del personaje. El actor ya había cargado con la primera derivación de La casa de papel pese a que Berlín había muerto en el atraco de la Fábrica de Moneda y Timbre, y ahora vuelve a llevar el peso de una historia que sitúa el gran golpe en Málaga, con el Da Vinci como objetivo y Candela como nueva pieza del tablero.

- Advertisement -

La crítica ve en ese movimiento una fortaleza y un exceso al mismo tiempo. Destaca que Inma Cuesta es lo mejor de la temporada, pero también que la confianza de Alonso y sus monólogos resultan demasiado abundantes. La serie quiere ser accesible y por eso subraya y explica cada elemento, una decisión que encaja con el tono ligero y de divertimento que ha buscado Berlín desde el principio, en contraste con la capa política y populista de La casa de papel, esa que la convirtió en un atraco dramático perfecto para su exportación a todos los mercados.

Ahí está la tensión real de esta nueva etapa: Berlín sigue funcionando cuando abraza el juego y el brillo del personaje, pero también deja ver que la fórmula se apoya demasiado en la exposición y en la seguridad de Alonso en escena. La pregunta no es si Berlín sigue vivo dentro de la franquicia; eso ya está resuelto. La cuestión es si este último viaje deja a Andrés de Fonollosa con una despedida a la altura o si confirma que la serie necesita más de su carisma que de su historia.

Publicidad
Comparte este artículo