Sole Giménez lleva 43 años en la profesión y dice que hubo temporadas en las que habría dejado todo, pero no lo hizo. Ahora vuelve a poner esa trayectoria en primer plano con un disco nuevo de diez canciones originales, muy ligado al presente, y con una aparición reciente en horario de máxima audiencia en televisión.
La cantante, que hoy es uno de los nombres más reconocibles de la música en español, explicó que nunca pensó dedicarse a la música. De niña cantó en el coro de la iglesia de Yecla y después se trasladó a Valencia para estudiar Bellas Artes. Fue allí donde se unió a su hermano Juan Luis y a Pablo Gómez-Trenor para crear Presuntos Implicados, el grupo con el que acabó encontrando su camino.
“Yo no tenía pensado dedicarme a la música”, dijo Giménez en la entrevista, antes de resumir lo que la ha mantenido en activo durante tanto tiempo: “Me apasiona la música, y si me dan la oportunidad de subirme a un escenario, de hacer una canción, de poder transmitir… Es que yo creo que en la vida he venido a eso.” Su nuevo álbum fue compuesto con la ayuda de Víctor Manuel, Rozalén, El Kanka, Pedro Guerra y Pablo Cebrián, una nómina de autores que refuerza la apuesta por canciones escritas desde la actualidad y para la actualidad.
El trabajo llega después de una carrera que, según la propia artista, nunca se detuvo. “43 años, aunque reconozco que he tenido épocas en las que lo hubiera dejado todo, pero no lo he hecho, no…”, señaló. También dejó otra frase que resume su mirada sobre la incertidumbre que acompaña al oficio: “recomiendo a todo el mundo tener esa sensación de no saber ningún mes cuánto vas a cobrar”.
Ese recorrido ayuda a entender por qué su figura sigue pesando en la música española. La propia entrevista la sitúa en una trayectoria de trabajo continuo durante 43 años, dentro de un sonido que mezcló soul, jazz y funky y que llevó a Presuntos Implicados a destacar con una elegancia que iba a contracorriente de las tendencias dominantes. Giménez, además, ha recibido la Alta Distinción de la Generalitat Valenciana, un reconocimiento que subraya la dimensión de una carrera que empezó lejos de cualquier plan trazado.
La tensión de su historia está precisamente ahí: no quiso ser música, dudó muchas veces y aun así siguió. Hoy presenta un álbum nuevo, vuelve a una gran exposición televisiva con Tu cara me suena y confirma que, después de más de cuatro décadas, no llegó a este oficio por accidente sino por convicción.
Lo que queda claro es que Giménez no está cerrando una etapa; está ordenando una obra que sigue viva, con canciones nuevas, colaboradores de peso y una declaración personal que deja poco margen a la duda sobre su próximo paso.

