Lectura: Deportivo Cali: suspenden partido con Boca Juniors por desmanes en el Pascual Guerrero

Deportivo Cali: suspenden partido con Boca Juniors por desmanes en el Pascual Guerrero

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El partido entre y fue suspendido este 15 de mayo en el estadio Pascual Guerrero, en Cali, después de desmanes que obligaron a detener el segundo tiempo y a desplegar a la para recuperar el control en los alrededores. La contienda, correspondiente a la tercera fecha de la fase de grupos de la , se jugaba bajo un esquema de seguridad reforzado que terminó siendo insuficiente para contener la tensión fuera del estadio.

La interrupción llegó en una tarde marcada por disturbios en el exterior del Pascual Guerrero. Los primeros reportes indicaron que un grupo de aficionados de se enfrentó con la y con otros seguidores de Deportivo Cali, mientras desde el costado sur del estadio fue lanzada una bengala al centro del campo. Tras ese episodio, el segundo tiempo quedó retrasado y luego se reanudó bajo una fuerte presencia de seguridad.

El hecho tuvo un peso especial porque el escenario ya había cambiado varias veces antes del pitazo inicial. había programado el encuentro para el domingo 17 de mayo a las 4:00 p. m., pero después de una reunión con la se adelantó al viernes 15 de mayo a la misma hora para facilitar el manejo de la seguridad. La propia Alcaldía había dicho primero que el juego entre Boca Juniors y Deportivo Cali se disputaría a puerta cerrada, pero en la mañana del 15 de mayo confirmó que podrían entrar solo hinchas sin prendas de Deportivo Cali y con boleta en mano, mientras quedaban prohibidas las barras.

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La decisión de llevar el partido al Pascual Guerrero también tuvo detrás una carga logística evidente, porque Deportivo Cali suele jugar en Palmaseca y el riesgo de choques entre barras bravas de Deportivo Cali y América había obligado a ajustar los planes desde días antes. La escena de este jueves volvió a dejar al descubierto una realidad repetida del fútbol colombiano: cuando el control se rompe fuera del estadio, el juego deja de pertenecer solo a los equipos y pasa a depender de la calle, la policía y la capacidad de contener una violencia que ya no sorprende, pero sí interrumpe.

Deportivo Cali llega así a otra noche en la que el resultado deportivo quedó eclipsado por lo que ocurrió alrededor del campo. Si algo dejó esta suspensión es que el problema no estaba dentro de la cancha, sino en lo que se desató alrededor de ella, y esa es la parte que sigue pesando más cuando el fútbol intenta continuar.

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