Cinco ciudadanos italianos murieron el jueves en el atolón de Vaavu, en las Maldivas, en un accidente de buceo mientras intentaban explorar cuevas a 50 metros de profundidad. La señal de alarma llegó al centro de coordinación marítima de la Guardia Costera de Maldivas a las 13:45, y una operación de búsqueda por mar y aire se puso en marcha de inmediato.
Entre los nombres que se conocieron estaba el de Gianluca Benedetti, de Padua, gerente de operaciones de Albatros Top Boat, la empresa que operaba el safari barco. También murieron Monica Montefalcone, profesora de 51 años de la Universidad de Génova; Giorgia Sommacal, de 22 años; Federico Gualtieri, de 30 años y originario de la zona de Novara; y Muriel Oddenino, investigadora de 31 años también en la Universidad de Génova. La cancillería en Roma dijo que seguía el caso de cerca junto con la embajada en Colombo y que había contactado a las familias para brindar asistencia consular.
La operación contó con apoyo de turistas, personal de un resort cercano y agentes de la estación de policía local del atolón de Vaavu, además de la Fuerza Nacional de Defensa de Maldivas. A las 18:13 se halló el cuerpo de uno de los buceadores desaparecidos dentro de una cueva, pero las autoridades creían que los otros cuatro permanecían en el mismo lugar. El rescate era considerado de alto riesgo por las condiciones del sitio y por la profundidad del agua, que en algunos puntos alcanza unos 200 pies.
La cueva donde se concentraba la búsqueda llega aproximadamente a 60 metros y presenta tramos bloqueados por rocas, una combinación que complica cualquier intento de acceso. Funcionarios locales dijeron que se trataba del peor accidente de buceo registrado en el país. En un archipiélago formado por 1.192 pequeñas islas de coral distribuidas a lo largo de unos 800 kilómetros sobre el ecuador, el caso golpeó una industria turística que vive precisamente del mar que hoy se volvió escenario de duelo y de una tarea de recuperación todavía abierta.

