Lectura: Hokum: Adam Scott sorprende en el terror sobrenatural de Damian McCarthy

Hokum: Adam Scott sorprende en el terror sobrenatural de Damian McCarthy

Publicado
3 min de lectura
Publicidad

Hokum llegó a como la última sensación del terror sobrenatural y dejó una idea difícil de sacudirse: , más conocido por la comedia estadounidense, está dando una de las mejores actuaciones de su carrera en una película de fantasmas, casas embrujadas y miedo psicológico. Dirigida por , la cinta abre con un escritor que viaja a un hotel rural perdido en Irlanda y termina atrapado en un lugar donde lo real y lo imposible parecen compartir pasillo.

Scott interpreta a , un autor inclinado a los finales deprimentes. Bauman se hospeda en la posada donde sus padres muertos pasaron la luna de miel y donde planea esparcir unas cenizas que llevan mucho tiempo guardadas en una repisa. El gerente del hotel le dice que la suite nupcial ha permanecido cerrada durante años porque está habitada por una bruja. Esa sola frase fija el tono de una historia que no necesita elevar la voz para volverse inquietante.

La película también vive de su escenario. El hotel está concebido con diseño art déco de los años treinta, ascensores enjaulados, alfombras pesadas y un montacargas que parece importado de otra época. Los uniformes del personal, incluido el del botones, parecen salidos de una película de cine negro. Ese mundo visual ayuda a que Hokum funcione como un cruce entre el terror de una casa encantada y una pesadilla más íntima, en la que el duelo y la amenaza sobrenatural compiten por el mismo espacio.

- Advertisement -

McCarthy, que ya había estrenado en 2020, vuelve a perfilarse como uno de los nombres europeos más interesantes del género. Su trabajo mezcla folclore irlandés con terror de manufactura hollywoodense, y aquí lo lleva a un terreno que combina fantasmas, psicópatas y miedo psicológico. El resultado recuerda a de 1980, no por imitación directa, sino por la forma en que un edificio aislado se convierte en una máquina de desorientación. La comparación también coloca a Hokum en una conversación más amplia sobre el terror moderno: en 1976, publicó , una obra que volvió a poner sobre la mesa la persistencia cultural de las historias oscuras y sus símbolos.

La tensión de Hokum está en su doble amenaza. No todo en el hotel tiene que ser sobrenatural para ser peligroso, y McCarthy juega precisamente con esa fricción entre el peligro visible y el invisible. Scott, en un papel muy lejos de Parks and Recreation y Lío embarazoso, sostiene esa incertidumbre con una seriedad que hace creíble cada giro. Si la película llegó como una rareza de festival, también lo hizo como una prueba de que el actor puede cargar con terror puro sin perder precisión ni ironía, y de que McCarthy ya no trabaja en los márgenes del género, sino en su centro más inquietante.

Publicidad
Comparte este artículo