Luis de la Fuente entregó el pasado lunes una prelista de 55 jugadores para el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México, el primer paso formal hacia una convocatoria que todavía deberá reducirse con cuchillo. La selección de fútbol de España ya tiene encima de la mesa un listado vinculante que no se comunica de forma oficial a los medios y que deja fuera, de entrada, a 29 futbolistas que no viajarán finalmente.
La cita del 25 de mayo será el siguiente filtro. Ese día, De la Fuente dará una lista mayor que la definitiva, antes de que España envíe a la FIFA, como límite, la relación de 26 convocados antes del 1 de junio. En otras palabras: la criba ya empezó, pero todavía no ha terminado.
El peso de esta preselección está en su carácter obligatorio. El reglamento del Mundial establece que la lista preliminar solo puede cambiarse en casos excepcionales y hasta que se anuncie la nómina final. La FIFA no concreta cuáles son esas excepciones, aunque sí admite lesiones graves y otras causas que impidan a un jugador participar. Si no concurre una de esas circunstancias, los 26 elegidos deberán figurar en la lista preliminar que España remita al organismo.
La letra pequeña importa todavía más porque afecta al margen de maniobra de última hora. Si un futbolista de la lista definitiva sufre una lesión grave hasta 24 horas antes del debut de su selección en la Copa del Mundo, podrá ser sustituido por otro siempre que el comité médico de la FIFA certifique esa gravedad. Ese nuevo jugador también tendrá que estar en la prelista. La única excepción distinta es la de los porteros, que pueden ser reemplazados por lesión en cualquier momento de la competición.
La primera relación ya ha dejado ausencias sonadas, entre ellas las de Carvajal y Morata, dos nombres que habrían tenido cabida en casi cualquier discusión pública sobre una convocatoria mundialista. Que aparezcan fuera de una prelista que, además, es vinculante, dice bastante sobre el tipo de selección que está perfilando De la Fuente y sobre la dureza del corte que viene.
España llega a este tramo con el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México fijado para arrancar el 11 de junio. La prelista funciona como primer filtro de la convocatoria definitiva, y el técnico ya ha mostrado antes que no le tiembla el pulso a la hora de recortar: en la Eurocopa también hizo descartes antes de cerrar la lista final. Lo que ocurra hasta el 1 de junio definirá no solo a los 26 convocados, sino también el margen real que quedará para reaccionar si llega un contratiempo de última hora.

