Sony desveló hoy el Xperia 1 VIII, su apuesta para la gama alta de 2026, con un salto claro en fotografía asistida por IA, autonomía y potencia. El nuevo modelo llega con el sistema Xperia Intelligence, un teleobjetivo de 1/1,56 pulgadas y un diseño que mantiene piezas que la comunidad de la marca venía defendiendo desde hace años.
La gran novedad está en el enfoque fotográfico. Sony dijo que el nuevo teleobjetivo es cuatro veces superior al del modelo anterior, mientras que el Asistente de cámara con IA reconoce la escena y las condiciones climáticas para sugerir ajustes antes de disparar. El sistema propone tonos de color basados en la estética de las cámaras Alpha de la marca, además de efectos de desenfoque bokeh y selección de objetivos optimizados para cada sujeto. La compañía también ha integrado el procesado RAW multifotograma en todos los objetivos, una decisión que apunta a reforzar el control creativo sin obligar al usuario a salir del móvil.
El Xperia 1 VIII introduce además el diseño ORE y monta el procesador Snapdragon 8 Elite Gen 5 de Qualcomm, con una mejora de rendimiento del 20% respecto a la generación previa, según Sony. La batería promete hasta dos días de autonomía y una vida útil de cuatro años gracias a algoritmos de carga optimizada. La marca mantiene el botón obturador dedicado y el jack de 3,5 mm para auriculares, dos elementos que siguen pesando en una parte fiel de su base de usuarios. Esa continuidad convive con un giro importante: Sony abraza una inteligencia artificial generativa y sugerente para simplificar la experiencia de uso, sin abandonar del todo la lógica de herramienta profesional que ha acompañado a la línea Xperia.
Desde hoy mismo el Xperia 1 VIII se puede reservar, con un precio de partida de 1.499 € para la versión de 256 GB. Durante el periodo de precompra, Sony incluye de regalo los auriculares WH-1000XM6. También existe una versión exclusiva Native Gold con 1 TB de almacenamiento por 1.999 €, una oferta que coloca al modelo entre las propuestas más caras del segmento. La cuestión ahora no es si Sony ha llenado el teléfono de ambición, sino si ese equilibrio entre IA, herencia fotográfica y precio alto logrará convencer a un mercado que ya no perdona ni un milímetro de concesión.

