El Govern catalán triplicará en 2026 los recursos para hacer frente al dispositivo extraordinario de control de la zona infectada por la peste porcina y al resto de medidas para contener la sobrepoblación de jabalíes. Òscar Ordeig explicó que la partida pasará de 1,4 millones de euros a 5,19 millones.
La decisión llega tras un año en el que, desde el 1 de enero, se han capturado 26.587 jabalíes dentro de los planes de control poblacional. El aumento de fondos busca sostener un operativo que ya no se limita al campo abierto, sino que se extiende a áreas urbanas y periurbanas donde la presencia de estos animales ha dejado de ser anecdótica y se ha convertido en un problema de gestión diaria.
Dentro del dispositivo actual, el Departament d’Agricultura ha aprobado una subvención de cerca de 250.000 euros para la Federació Catalana de Caça. Esa ayuda cubrirá gastos fijos, seguros y encargos ampliados hechos por la administración catalana. También servirá para contratar durante tres meses a un técnico de coordinación, pagar la localización e instalación de trampas, comprar visores térmicos para las acciones de acecho nocturno y asumir combustible de los cazadores y asistencia veterinaria a los perros usados en las capturas.
El Govern quiere reforzar así el apoyo al colectivo cinegético, que colabora de forma activa con la administración en el control de la sobreabundancia de jabalíes y en la estrategia de erradicación de la peste porcina africana. En paralelo, se contratarán tres empresas especializadas en el control de fauna, habituales en entornos urbanos y periurbanos del área metropolitana, y se dotará ese dispositivo con 600.000 euros. En él se colocarán jaulas y redes de captura, y el operativo de captura y eutanasia contará en todo momento con respaldo veterinario.
El plan se desarrollará siguiendo estrictamente los protocolos de bioseguridad para la toma de muestras y la gestión segura de los restos animales, además de las recomendaciones del comité de expertos de la peste porcina africana. Los cazadores actúan en el perímetro exterior de la llamada zona de bajo riesgo, donde no se mueve el virus, mientras que enclaves como Collserola figuran entre los entornos urbanos y periurbanos donde proliferan estos animales.
Ordeig pidió que se deje trabajar a los técnicos y admitió que algunos alcaldes han pedido atenuar o eliminar las restricciones de acceso al medio natural en algunos municipios de Collserola. El conseller afirmó que el Govern trabaja para hacer la desescalada lo más rápido posible y, a la vez, preservar un control que considera esencial. “Pedimos prudencia, compresión y disculpas”, dijo, antes de añadir que “nos estamos jugando mucho como sabéis…”.
La apuesta de la Generalitat deja claro que la respuesta a la peste porcina africana y al exceso de jabalíes entra ahora en una fase más intensiva, con más dinero, más medios y más coordinación. El siguiente paso dependerá de si el dispositivo logra reducir la presión sobre el territorio sin relajar la vigilancia en una zona donde cualquier error puede tener consecuencias mayores.
