Valencia Basket disputará en Atenas el primer Final Four de su historia, 23 años después de iniciar allí mismo su camino en la Euroliga. El club valenciano llega a la cita en la ciudad donde, en 2003, jugó su primer partido europeo a domicilio y donde ahora se medirá con la memoria de toda una generación.
La referencia de entonces sigue intacta. En noviembre de 2003, cuando el equipo todavía se llamaba Pamesa Valencia, debutó en la Euroliga con una victoria por 89-64 frente a Benetton de Treviso en la Fonteta. La semana siguiente, el estreno fuera de casa llegó en el Koridalos Sports Hall, ante Olympiacos y frente a 2.500 espectadores. Aquella primera fase terminó con un tercer puesto de grupo y el acceso al TOP-16.
En esa segunda ronda, Pamesa Valencia ganó cuatro de cinco partidos y se quedó a las puertas de un salto mayor al no viajar a Tel Aviv por la guerra en curso allí. La ruta quedó abierta para otros, pero también dejó una sensación que aún acompaña al club: si aquel equipo hubiera superado a Maccabi en la llamada mano de Elías, habría jugado el mismo Final Four que acabó conquistando Olympiacos.
Ese es el peso de la cita de ahora. Valencia Basket no solo llega a su primera Final Four; vuelve a Atenas, la ciudad que guarda el primer viaje europeo del club y también su estreno en la gran semana final de la competición. La historia comenzó en 2003 después de una temporada 2002-03 en la que el equipo ganó la entonces llamada Copa ULEB y alcanzó su primera final de la ACB ante el FC Barcelona, un impulso que abrió la puerta a la Euroliga.
Juan Roig lo resumió con una frase que encaja con la espera de más de dos décadas: “He esperado esto toda la vida”. La frase importa porque no suena a consigna institucional sino a alivio contenido. Para el club, la pregunta ya no es cómo llegó hasta aquí, sino qué puede hacer con una oportunidad que tardó 23 años en volver a presentarse y que lo encuentra exactamente en el lugar donde empezó todo.

