Egipto volverá a un Mundial por primera vez desde 2018 y lo hará con la sensación de haber dejado atrás una clasificación casi impecable. El equipo terminó invicto en su grupo rumbo a 2026, ganó ocho de diez partidos y cerró la fase con 20 goles a favor y solo dos en contra.
El regreso queda sellado con una lectura incómoda para sus rivales: Egipto acabó primero con comodidad y ahora entrará en el Grupo G junto a Bélgica, Irán y Nueva Zelanda. Para una selección que sigue buscando su primer triunfo en una Copa del Mundo, el objetivo ya no es solo volver, sino competir con la autoridad que mostró en la clasificación.
La base del equipo parece bastante definida. Mohamed El Shenawy, que cumplió 37 años antes del Mundial de 2026, apunta a seguir como guardameta titular, con Mostafa Shobeir como suplente. El Mahdi Soliman y Mohamed Alaa aún conservan opciones de meterse en la convocatoria final, mientras que Hossam Abdelmaguid, de 24 años, aparece como una de las caras nuevas más llamativas después de marcar tres goles con Zamalek esta temporada.
En la parte defensiva también hay una novedad que pesa. Mohamed Abdelmonem ya se recuperó de su lesión y entró en la última convocatoria para los amistosos previos al Mundial, una señal de que vuelve a entrar en los planes. Ese alivio contrasta con la decepción de Omar Fayed, que quedó fuera de los amistosos de marzo y expresó su malestar en redes sociales, un episodio que recuerda lo rápido que puede cambiar el ánimo dentro de una lista de selección.
La columna vertebral del mediocampo también está trazada. Marwan Attia, Zizo, Eman Ashour y Trezeguet figuran para ocupar ese sector, con Hamdy Fathy, Mohanad Lasheen y Mahmoud Saber como alternativas que podrían sumarse. Hossam Hassan, que dirige a la selección, tiene margen para afinar el equilibrio entre experiencia, energía y jerarquía antes del viaje a Estados Unidos, México y Canadá.
Arriba, el peso vuelve a caer sobre los nombres que más condicionan cualquier plan rival. Mohamed Salah y Omar Marmoush liderarán el ataque, y Mostafa Mohamed debería mantenerse en la lista. Nasser Mansi regresa tras participar en los amistosos de marzo, mientras Haissem Hassan busca su sitio después de elegir representar a Egipto en lugar de Francia. La mezcla de opciones le da a Egipto una delantera más profunda que la de ciclos anteriores, aunque también le exige precisión en la elección final.
El gran nombre sigue siendo Salah. Tiene 33 años, ha marcado más de 60 goles con Egipto y se despedirá del Liverpool antes del Mundial de 2026, según el texto. Su presencia resume el momento de la selección: una generación que llega con madurez, números fuertes y una última oportunidad de convertir una clasificación brillante en algo más grande. Para Egipto, el desafío ya no es entrar al torneo. Es demostrar que esta vez puede quedarse en él.
