Lectura: María De Dinamarca: 22 años del enlace y los looks que marcaron Copenhague

María De Dinamarca: 22 años del enlace y los looks que marcaron Copenhague

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Han pasado 22 años desde que y se casaron el 14 de mayo de 2004 en Copenhague, una boda que sigue dando material a los archivos de la moda real. La australiana, entonces una joven abogada que había conocido al príncipe en los Juegos Olímpicos de Sídney de 2000, protagonizó un enlace que quedó ligado tanto a la solemnidad dinástica como al escaparate de estilo de sus invitados.

La revisión de aquellos looks devuelve a primera línea a varias de las invitadas más comentadas de la jornada. eligió un vestido rojo de con escote palabra de honor drapeado y cola, combinado con zapatos de , un bolso vintage bordado y broches de diamantes y rubíes de María de las Mercedes, condesa de Barcelona. apostó por un vestido rosa pálido de , de corte asimétrico, escote drapeado y volantes en la falda, rematado con una tiara de base con picos que originalmente terminaba en margaritas y que ella adaptó con estrellas.

llevó un vestido de encaje de manga corta, con escote en V y un chal rosa, además de dos tiaras: la art déco cíclope y la Fringe moderna, que usó como collar. Carolina de Mónaco acudió al enlace junto a Ernesto de Hannover con un vestido cruzado azul marino, cinturón integrado y detalles de encaje en el escote y las mangas, acompañado por un collar de diamantes y zafiros y la tiara Brunswick. Matilde de Bélgica apareció con un vestido blanco de estampado floral en tonos naranja, coral y verde, y la tiara de laurel que recibió como regalo de aristócratas belgas por su boda con Felipe de Bélgica en diciembre de 1999.

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Entre todas ellas, la presencia de Farah Diba aportó el contraste más singular: un conjunto dorado de dos piezas con vestido de encaje bordado con flores y una sobredelira de seda lisa de manga larga. Ese mosaico de estilos explica por qué la boda de Copenhague sigue ocupando un lugar propio en la memoria visual de la realeza europea. El repaso no deja una duda abierta sobre su vigencia: la boda sigue interesando porque los invitados convirtieron una ceremonia real en una pasarela de poder, linaje y moda que todavía se cita 22 años después.

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