El Gobierno presentó un nuevo bono por hijo de $30.000 por cada niño de entre 0 y 13 años para las familias del 80% más vulnerable del Registro Social de Hogares. El beneficio no exigirá postulación ni trámites de pago y se cargará de forma automática en un bolsillo electrónico, sin tope de niño por hogar.
La medida salió a la luz en la Cuenta Pública y ahora entra en una fase decisiva: el Ejecutivo la enviará al Congreso mediante un proyecto de ley, con discusión inmediata. Para muchas familias, eso explica por qué la búsqueda de bono por hijo 2026 consultar con rut se volvió urgente hoy; el anuncio existe, pero el dinero aún no tiene fecha de pago confirmada.
La ministra de Desarrollo Social, María Jesús Wulf, defendió el diseño y pidió acelerar su tramitación. Dijo que quieren que el beneficio llegue pronto a las familias, que sea oportuno y rápido, y que alivia el bolsillo de los hogares chilenos con el respaldo de un amplio espectro político. Su mensaje dejó claro que el Gobierno quiere convertir el anuncio en una transferencia efectiva, no en otra promesa que se quede en el papel.
El bono se suma al Plan Chile Renace y al Plan Crecer en Familia, dos sellos con los que el Ejecutivo intenta ordenar su agenda social. También calza con una lógica conocida en la política chilena: Joaquín Lavín valoró la iniciativa y la comparó con transferencias directas como el Bono Marzo, el Subsidio para el Trabajo de la Mujer y el IFE, instrumentos que apuntaron a apoyar a los hogares sin intermediarios ni postulaciones complejas.
Ahí está el punto que todavía define todo: aunque el Gobierno ya puso monto, grupo objetivo y mecanismo de pago sobre la mesa, la fecha de desembolso seguirá atada al avance legislativo. Si el proyecto avanza con la rapidez prometida, el bono podría transformarse pronto en ayuda concreta para familias con hijos pequeños; si se traba en el Congreso, el anuncio quedará a la espera de una ley que todavía no existe.

