Los precios del petróleo se desplomaron este martes después de que Donald Trump cancelara los ataques previstos contra Irán para anoche y dijera que un acuerdo con Teherán está prácticamente cerrado. El Brent cedió y cayó por debajo de los 90 dólares por barril, mientras que el WTI apuntó a un nivel inferior a 85 dólares tras el vencimiento de sus futuros.
La reacción llegó de inmediato porque el mercado llevaba días pendiente de cualquier señal de desescalada en Oriente Medio. Trump añadió que ese acuerdo podría firmarse en Europa en un futuro próximo, un mensaje que bastó para recortar más de un 3% en algunas cotizaciones y devolver a los contratos a niveles que no se veían desde el arranque del conflicto. En una jornada así, el petróleo vuelve a moverse más por la diplomacia que por los tanques.
El golpe no fue solo para las referencias principales. Excluyendo el efecto de los vencimientos, los precios ya se sitúan apenas un 25% por encima de los niveles de comienzos de la crisis, y los diferenciales han retrocedido hasta zonas similares a las del inicio del conflicto. Eso coloca al mercado en una posición mucho menos tensa que hace unas semanas, cuando la perspectiva de una escalada empujaba al alza cada barril y recordaba episodios de 1990 y 2022.
Pero la caída no borra el riesgo físico que sigue sobre la mesa. El estrecho de Ormuz continúa cerrado y, aunque en marzo y abril pasaron más barcos por esa ruta que ahora, la reapertura no está asegurada. Incluso si se firman los documentos que Trump anticipa, la normalidad completa tardaría meses: habría que limpiar minas, reparar infraestructura energética dañada por drones y reanudar una producción que sigue paralizada.
Por ahora, el mercado celebra la desescalada financiera, pero lo hace sobre una base frágil. Los inventarios están bajando con claridad y en plazas como Singapur o la terminal de Cushing las existencias son extremadamente bajas, así que cualquier tropiezo en las conversaciones o en el paso por Ormuz podría devolver al Brent y al WTI a una dirección mucho más brusca.

