Carlos Sainz padre, de 64 años, tomará la salida el lunes 25 de mayo en el Desafío Ruta 40, la segunda fecha del campeonato mundial de rally-raid. El recorrido pasará por las provincias de San Juan y Mendoza y se disputará en cinco etapas exigentes, con montaña, tierra y dunas.
El español regresa así a un país que conoce bien por sus éxitos y por una relación deportiva que él mismo resume en recuerdos de amigos, de disfrute y de victorias. Sainz dijo que en Argentina logró en 2004 su última victoria en el Campeonato del Mundo de Rally y que allí también conquistó en 2010 su primer Dakar.
La cita tiene peso propio porque reúne a uno de los nombres más grandes del automovilismo de rally-raid con un trazado que no concede respiro. Sainz suma dos títulos mundiales de rally y cuatro victorias absolutas en el Dakar con cuatro marcas distintas, una hoja de servicios que explica por qué cada aparición suya sigue siendo un punto de referencia en la disciplina. En esta ocasión competirá con un Ford Racing Raptor T1.
Argentina vuelve a cruzarse en su carrera como un lugar de memoria y de competencia al mismo tiempo. Sainz dijo que en el país siempre fue recibido con mucho cariño y que disfrutó corriendo allí, un vínculo que se reforzó con esas dos victorias separadas por seis años y con un historial que lo devuelve una y otra vez a las rutas sudamericanas.
Pero el desafío de ahora no es un viaje nostálgico. El Desafío Ruta 40 exige navegar cinco días de terreno duro, con tramos de montaña, polvo y arena, en una prueba donde el margen de error es mínimo y el trabajo en equipo pesa tanto como la velocidad. Sainz, que ha visto pasar generaciones enteras de rivales, dejó claro que mientras esté en carrera lo dará todo y tratará de divertirse lo más posible.
Su propia lectura de lo que lo mantiene activo ayuda a entender por qué sigue en la línea de salida a los 64 años. Dijo que quizá sea la pasión por correr y el disfrute que le da hacerlo, pero también la confirmación del cronómetro, que no engaña. Si el tiempo responde, todo avanza; si no, la tarea se complica. Esa franqueza encaja con un piloto que no necesita adornos para explicar por qué sigue compitiendo.
También habló del valor del trabajo colectivo en los rally raids, donde casi 100 personas pueden verse afectadas por un solo fallo en la preparación. Al mencionar a Juan, a quien dijo tener mucho aprecio por su trabajo como mecánico, Sainz recordó que la carrera no se gana solo al volante. En San Juan y Mendoza, ese principio volverá a ponerse a prueba desde el primer tramo.
Para Sainz, la salida del lunes tiene menos de homenaje que de continuidad. Argentina le trae viejos triunfos, pero también una exigencia que no concede concesiones. Si el español termina sumando otro resultado notable, será porque aún conserva la mezcla que lo ha acompañado durante décadas: velocidad, experiencia y la voluntad de seguir compitiendo como si cada kilómetro todavía importara.

