Willy Bárcenas recibió este miércoles, 20 de mayo, el premio Hombre del Año en la gala de los premios Vanitatis, celebrada en Florida Park, y lo hizo con Loreto Sesma a su lado y con una escena que resumió tres años de matrimonio. Ella le dedicó un homenaje en público y él respondió desde el escenario que es “el amor de su vida”.
La secuencia la presenció EL ESPAÑOL en una noche en la que ambos acababan de cumplir tres años como marido y mujer. Sesma habló con tono emocionado y recordó que conoció a Bárcenas “cuando las puertas estaban cerradas y cuando parecía que había un techo que otros decidían colocar por la simpleza de los prejuicios”. También le dijo que cualquiera que lo conozca sabe “el tremendo error que es encerrar a alguien con tremendas alas en una jaula”.
Sus palabras apuntaron a la parte más dura de la trayectoria del músico, vocalista de Taburete, marcada desde el principio por el peso mediático de su apellido. Bárcenas es hijo de Luis Bárcenas y Rosalía Iglesias, procesados y condenados en el caso Gürtel, una trama vinculada a sobornos, financiación ilegal de partidos, blanqueo de capitales y fraude fiscal. Esa carga familiar, y la entrada en prisión de sus padres, marcó su vida personal y profesional, sobre todo en los primeros años de la banda.
Sesma defendió que él pudo haberse rendido, pero eligió lo contrario. “Podías haberte resignado, pero decidiste todo lo contrario. Y menos mal”, le dijo antes de rematar que esa negativa a apagarse trajo “muchas nominaciones, muchas canciones, un Grammy, discos de platino y miles de personas coreando tus canciones”. También recordó una conversación de la tarde en que se conocieron, cuando él le aseguró que, si algún día ganaba un premio, cantaría “Digan lo que digan”.
El cierre de su discurso fue una declaración directa: “Y lo has conseguido, mi amor, y conseguirás siempre todo lo que te propongas, digan lo que digan los demás”. La escena puso sobre la mesa algo más que una felicitación de pareja: fue una reivindicación pública del camino que Bárcenas ha recorrido pese al lastre de su nombre y de la condena que acompañó a sus padres. Si esa noche había alguna duda sobre cómo quería presentarse ante el público, él la despejó en el escenario, no solo con el premio, sino con la frase que más pesó en la sala: Loreto, dijo, es el amor de su vida.

