Los Mossos d'Esquadra detuvieron el martes a Jonathan Andic como sospechoso de homicidio en la investigación sobre la muerte de su padre, Isak Andic, fundador de Mango. El hijo mayor del empresario fue llevado a los juzgados de Martorell para prestar otra declaración ante el juez que mantiene abierta una investigación formal sobre el caso.
La detención marca el giro más fuerte en una causa que en enero de 2025 había sido archivada porque no se hallaron indicios de delito. Entonces, la versión de Jonathan Andic seguía siendo la misma: negó cualquier responsabilidad en la muerte de su padre y sostuvo que todo había sido un accidente, “fue una caída accidental cuando ambos paseaban por la montaña”.
Isak Andic murió el 14 de diciembre de 2024 en Montserrat, después de caer al vacío cuando caminaba con su hijo en octubre. Aquella salida quedó desde el principio en el centro de la investigación, y en ese mismo mes los Mossos también estaban analizando el teléfono móvil de Jonathan Andic. La causa se reactivó después de meses de diligencias, entre ellas la toma de testimonio en noviembre de 2025 a las hijas del empresario y al hermano del fallecido, mientras el juez seguía reuniendo piezas sobre lo ocurrido en la montaña.
La familia también había vuelto a hablar de Isak Andic un mes antes del primer aniversario de su muerte. Jonathan, Judith y Sarah Andic lo recordaron entonces como un “legado que inspira el futuro de nuestra familia y de su obra empresarial”. Para los ejecutores testamentarios, la palabra elegida fue otra: “respeto”.
La acusación de homicidio deja ahora a Jonathan Andic en el punto más delicado desde que comenzó el caso y obliga a la justicia a responder si los elementos reunidos desde octubre bastan para sostener una versión distinta de la que él defendió desde el inicio. La investigación, que había sido cerrada y luego volvió a avanzar, entra así en una fase mucho más grave y con menos margen para la duda.

