La baronesa Thyssen, Tita Cervera, negó este mes de mayo que hubiera estado ingresada durante una semana en la clínica Teknon de Barcelona y rechazó también las versiones que circularon sobre un deterioro grave de su salud. En una declaración remitida a Hola!, aseguró que sigue recuperándose de una neumonía, pero que está en casa, sin médicos y sin recaídas.
Los rumores surgieron a comienzos de mayo, cuando se difundió que la aristócrata, de 83 años, habría sido trasladada en helicóptero al centro médico barcelonés y habría permanecido hospitalizada hasta el 1 de mayo, fecha en la que supuestamente recibió el alta para continuar su recuperación en su residencia de la Costa Brava. La propia Cervera lo desmintió con una frase tajante: “nada de lo que dicen -respecto a su estado de salud publicado en los medios de comunicación- es cierto”.
“Sigo con la recuperación de la neumonía pero estoy en casa y sin médicos”, afirmó. Y añadió: “Ni recaídas, ni estado grave”. Con ese mensaje, la baronesa trató de cerrar una semana de especulaciones que también había inquietado a su entorno más cercano, donde el supuesto ingreso había encendido la preocupación y había reunido a sus hijos y nietos.
La declaración no se limitó a su estado físico. Cervera aprovechó para responder a otro frente abierto: un informe privado de 2025 que cuestionaba su residencia fiscal en Andorra. Según dijo, ese documento fue “inventado por un asesor mío que se portó muy mal y que quiere dañar mi imagen”. También recordó que se convirtió en residente andorrana en 1992, junto con su marido, y defendió con vehemencia su vínculo con el país.
“Me siento muy feliz en Andorra. Es un país estupendo, donde hay mucha seguridad y la gente es muy agradable [...]”, sostuvo. La baronesa añadió que se siente muy orgullosa del Museo Thyssen en Andorra, en un intento de subrayar que su relación con el principado no es reciente ni oportunista, sino parte de una trayectoria de décadas.
El cruce de versiones deja dos asuntos distintos pero conectados por el mismo personaje: por un lado, la salud de una de las figuras más conocidas de la aristocracia española; por otro, su residencia en Andorra y la batalla de imagen que la rodea desde hace años. La respuesta de Cervera fue directa en ambos casos. Niega la hospitalización, niega un cuadro grave y niega que el informe de 2025 tenga base real.
Con esa aclaración, la pregunta que quedaba abierta sobre su estado queda despejada: la baronesa dice que no estuvo ingresada como se publicó y que sigue en recuperación en su domicilio. Lo que sigue vivo es el pulso sobre su residencia fiscal, un debate que ella atribuye a un antiguo asesor y que vuelve a colocar a Andorra en el centro de la discusión pública alrededor de su nombre.

