Roca Rey volvió a los ruedos en Jerez de la Frontera y salió intacto de una tarde en la que su regreso terminó con dos orejas y un aviso. Tras varios días fuera del albero por una cornada, el diestro reapareció en una corrida que también dejó resultados distintos para Morante de la Puebla y Castella.
El festejo tuvo como nombre propio al peruano, que recibió dos orejas después de una gran estocada. Antes de eso, había estado ausente del ruedo tras el goring y llegó a reconocer el peso de esos días con una frase breve: “Han sido días bastante duros”. Su retorno, por tanto, no fue solo una vuelta al cartel, sino una prueba de resistencia después de una lesión que lo apartó temporalmente de la plaza.
La corrida se celebró con Morante de la Puebla vestido de negro y oro, y Castella de rosa y oro, en un cartel que reunió a tres toreros con respuestas muy distintas ante el toro. Morante recibió salutaciones tras un pinchazo, estocada y descabello, y también aplausos después de un pinchazo hondo y otro pinchazo. Castella, por su parte, fue silenciado tras dos pinchazos, una estocada y un aviso, aunque después logró una oreja con media estocada y descabello y otro aviso.
El contraste entre los tres dejó una lectura clara de la tarde en Jerez de la Frontera: Roca Rey reapareció entero y ganó el premio mayor, Morante encontró reconocimiento del público pese a una lidia sin trofeos, y Castella pasó de la frialdad del silencio a cortar una oreja. En un festejo así, el regreso del espada peruano pesó más que el resto porque llegaba después de varios días de recuperación y con la duda lógica sobre su respuesta física.
El dato que sostiene la jornada es ese: Roca Rey no solo volvió a presentarse, sino que lo hizo con una actuación premiada y sin señales de haber perdido sitio tras la cornada. Lo que sigue ahora es la secuencia habitual de un torero que ha regresado con fuerza después de una lesión, mientras Jerez de la Frontera queda como la plaza donde su reaparición volvió a colocarlo en el centro de la tarde.

