Kylian Mbappé salió este 15 de mayo ante los medios para mostrar su malestar con Álvaro Arbeloa después de asegurar que, antes del partido en Oviedo, el entrenador le dijo que era el “cuarto delantero” por detrás de Vinícius, Mastantuono y Gonzalo. El atacante se había quedado en el banquillo en ese encuentro y llevó la queja a la comparecencia pública con una frase que abrió un choque inmediato en el club.
La respuesta llegó mientras Mbappé todavía hablaba. Arbeloa intervino en rueda de prensa y negó de forma rotunda haber pronunciado esas palabras: “Ni tengo cuatro delanteros ni le he dicho semejante cosa. Mientras esté aquí decidiré quién juega, me da igual cómo se llame”. La escena dejó dos versiones enfrentadas en el mismo día, con el delantero francés cuestionando su papel y el técnico defendiendo su autoridad sobre las alineaciones.
El episodio encaja en un patrón conocido alrededor de Mbappé, que a lo largo de su carrera ha chocado con varios entrenadores por decisiones deportivas y, sobre todo, por sustituciones. En París ya había mostrado su descontento con Thomas Tuchel, Mauricio Pochettino, Christophe Galtier y Luis Enrique Martínez, una lista larga que explica por qué cualquier desencuentro suyo con un técnico se interpreta enseguida como algo más que una anécdota de vestuario.
Tuchel vivió varios de esos cruces. El 4 de diciembre de 2019, Mbappé se marchó muy enfadado tras ser sustituido por Mauro Icardi en un partido contra Nantes. Tres días después, el 7 de diciembre de 2019, el entrenador lo sentó en el minuto 90 en otro duelo ante Montpellier. Y en febrero de 2020 volvió a hacerlo: cambió a Mbappé por Edinson Cavani en el 70th minute cuando el PSG ganaba 5-0 al mismo rival.
El propio Tuchel defendió entonces su postura con una frase que resume bien ese tipo de discusiones: “Yo tomo decisiones deportivas. Soy entrenador, no hago política. Estoy seguro de que el vestuario lo entiende”. La idea de fondo era clara: el conflicto no giraba solo en torno al estado de forma de Mbappé, sino al poder de decisión del banquillo frente al peso del jugador más visible del equipo.
Con Pochettino, el choque tuvo otra forma, pero el final fue parecido. En la temporada 2021/22, el PSG ganó la Ligue 1 por quince puntos sobre el Marsella, pero también cayó en la final de la Supercopa francesa ante Lille, fue eliminado por Niza en octavos de final de la Coupe de France y quedó fuera de la Champions League ante Real Madrid en esa misma ronda. La salida del técnico se hizo oficial el 5 de julio, en una etapa marcada por resultados irregulares y por la sensación de que el equipo nunca terminó de encontrar estabilidad.
Ese historial explica por qué el cruce con Arbeloa va más allá de una sola alineación en Oviedo. Mbappé no solo discutió un puesto en el once; reabrió una conversación que le ha acompañado durante años, la de un futbolista cuya influencia pesa tanto que cada decisión del entrenador acaba convertida en un examen público. Y mientras Arbeloa insiste en que decidirá quién juega sin importar el nombre, el francés vuelve a quedar en el centro de un conflicto que dice mucho sobre cómo se gestiona hoy el poder en un vestuario de élite.

