Maria del Mar Bonet presentó en el Espai Mallorca de Barcelona su nuevo álbum, L’aigua no cansa, el primero con material inédito que publica en casi una década. La cantautora mallorquina lo lanzó como un trabajo atravesado por el agua, la tradición popular y una mirada a los problemas del presente.
Bonet explicó que le interesa el agua “como elemento poético, literario, amoroso, científico, terrible y maravilloso”, una idea que recorre el disco desde su título hasta varias de sus canciones. La artista adelantó también que iniciará la gira de presentación el 23 de mayo en el Palau de la Música, dentro del ciclo Guitar BCN.
El peso del álbum está en la mezcla de memoria y presente. Toni Pastor dirigió el trabajo musical y Bonet estuvo acompañada por siete músicos, con sonidos de laúd, dobro y castañuelas, además de la colaboración del pianista cubano José María Vitier. La edición sale en vinilo y CD, una elección que la propia cantante defendió con claridad: “Para mí es un privilegio poder hacer un vinilo en estos tiempos”.
El título no nació por casualidad. Bonet lo vinculó al franciscano padre Ginart, que reunió más de 10.000 piezas de música popular de las islas a lo largo de su vida, y a una idea que atraviesa todo el álbum: la música popular viva, la que se usa y se transforma, fluye como el agua. Esa conexión enlaza también con Ultramar, el disco que grabó en La Habana en 2017, al que la nueva obra da continuidad en su viaje por el Mediterráneo y por otras orillas sonoras.
L’aigua no cansa mira hacia atrás sin sonar a inventario. Recupera Sa ximbomba, que Bonet ya había grabado en su primer álbum de 1970, y reconstruye Cançó dels disbarats, una pieza que aprendió de su padre cuando era niña. También incluye Blaus i sols de roses blanques, basada en el poema Final de la missa de presantificats de Blai Bonet, a quien la artista dijo conocer desde la infancia y del que subrayó que este año se celebra el centenario de su nacimiento.
La dimensión más dura del disco aparece en S’aigo no, una canción construida sobre el motivo del agua y la sed que incorpora una crítica a los políticos que gestionaron las inundaciones de Valencia. Bonet dijo que quiso hablar del agua en su sentido doloroso por las víctimas y por la respuesta política ante esa tragedia, una frase que aparta al álbum de cualquier lectura amable o decorativa. En ese punto, el trabajo deja de ser solo un regreso discográfico y se convierte en una toma de posición.
Con este lanzamiento, Maria del Mar Bonet vuelve a publicar canciones nuevas después de casi diez años y lo hace con un disco que mira a la tradición mallorquina, a la poesía y a la música mediterránea sin renunciar a la fricción del presente. La pregunta que deja ahora no es qué cuenta el álbum, sino cuánto de esa mezcla entre memoria, belleza y denuncia llevará al escenario cuando arranque la gira en Barcelona.
