Felix Gall y el resto de aspirantes a la general afrontan este viernes en el Giro de Italia un examen serio: la etapa 7, de 244 kilómetros, termina en Blockhaus y será el primer final en alto de la carrera. Jai Hindley, el último ganador masculino allí en 2022, cree que la subida dará una primera lectura real de las piernas de los favoritos.
“Es súper importante. Creo que es la primera gran prueba”, dijo Hindley sobre un puerto que conoce mejor que casi nadie del pelotón. El australiano ganó en Blockhaus en 2022 y recordó que la ascensión de 13,6 kilómetros le impresionó la primera vez que la afrontó: “Fue bastante jodidamente larga, colega. Nunca había hecho una subida tan larga”.
Hindley no habla desde la distancia. Vivió seis meses en la región de Abruzzo en 2015, cuando corría para el equipo amateur Aran Cucine Vejus, y dijo que entonces estaba “quizá a 50 kilómetros” de la montaña. También entrenó por carreteras cercanas como Passo Lanciano, un entorno que acabó marcándole. Tras aquella victoria de 2022, describió la zona como su segundo hogar y dijo que Blockhaus es “una montaña bastante especial” para él.
La etapa llega además en un momento que pesa más que el recorrido sobre el papel. Giulio Pellizzari arrancará el día cuatro segundos por delante de Jonas Vingegaard, una diferencia mínima que subraya lo cerca que está todo al inicio de esta prueba. Hindley, por su parte, saldrá desde Formia al mismo tiempo que Vingegaard, en una jornada que los equipos ya ven como la primera gran oportunidad para saber quién tiene realmente fuerzas.
El corredor de Red Bull dijo que en Blockhaus “seguro veremos diferencias” y que el puerto les permitirá “tener una buena idea de quién tiene piernas en esta carrera”. También advirtió de que la dureza no estará solo en la subida final, sino en todo el día: “Va a ser duro de todas formas, pero llegaremos allí con bastante fatiga en las piernas después de una jornada larga, y el puerto final en sí es realmente duro. Así que será un día de verdad, de verdad serio”.
Esa lectura encaja con el enfoque del equipo, que según el director deportivo Christian Pömer mira sobre todo hacia la tercera semana, la parte decisiva del Giro. Red Bull ya probó una táctica de dos corredores en la Vuelta del año pasado con Hindley y Pellizzari, y el propio Hindley cree que esa fórmula puede repetirse: “Tenemos un buen equipo. Creo que también podemos estar allí con dos corredores al final, ojalá”. Añadió que el plan es ir “etapa por etapa, como dice el viejo tópico, e intentar tener a dos chicos arriba el mayor tiempo posible”.
Lo que ocurra en Blockhaus no decidirá la carrera, pero sí puede marcarla. Si los favoritos se dejan segundos o más en la primera gran cima, el Giro habrá encontrado muy pronto su línea de separación.

