Hilary Swank está empujando en California una propuesta que obligaría a los fabricantes de pañales infantiles a decir con claridad qué contienen. La Bill AB 1901, programada para votarse el viernes 15 de mayo, exigiría que los ingredientes de los pañales vendidos, distribuidos o fabricados en el estado aparezcan tanto en el envase como en línea.
Swank dijo que su activismo nació después de investigar durante su embarazo con los gemelos Aya y Ohm, nacidos en abril de 2023, y que lo que encontró sobre químicos en productos para bebés fue “really harrowing and really surprising”. También recordó que el año pasado ayudó a impulsar la CA Senate Bill 646, que obliga a los fabricantes de vitaminas prenatales a probar y divulgar niveles de metales pesados potencialmente dañinos.
La actriz de 51 años ha convertido esa experiencia personal en una campaña más amplia por la transparencia en productos para madres y bebés. El Environmental Working Group la reconoció con su Changemakers Award por ese trabajo, y ella ha dicho que la información importa porque los cuidadores no pueden tomar decisiones informadas si no saben qué sustancias pueden quedar pegadas a la piel del bebé o entrar en su cuerpo en los primeros años de vida.
AB 1901 va más allá de un simple aviso en la caja. Si se aprueba, los fabricantes tendrían que revelar completamente los ingredientes de los pañales, un cambio que afecta a un producto de uso diario en hogares de todo California y que, según la defensa de Swank, busca dar a las familias herramientas reales para elegir. La ley se centra en transparencia, no en prohibiciones, pero coloca la carga de la información sobre la industria y no sobre los padres.
Swank ha insistido en que, una vez que alguien escucha que un pañal puede ser insalubre, ya no puede ignorarlo. “Once you hear that a diaper can be unhealthy, you can't unlearn that”, dijo, al subrayar que los posibles efectos pueden ir desde alteraciones hormonales hasta daños en el sistema nervioso o una mayor susceptibilidad al cáncer. También cuestionó por qué alguien pondría esos ingredientes en algo que podría afectar negativamente la vida de un niño.
Ahí está la fricción de esta campaña: la actriz y activista pide transparencia total en productos que millones de familias usan a diario, mientras la discusión pública sigue apoyándose en etiquetas parciales y en la confianza de que todo lo que se vende para bebés es seguro por definición. Para Swank, esa confianza ya no alcanza. “People over profit”, ha dicho, al argumentar que la industria ya es altamente rentable y no necesita recortar costos a costa de la salud infantil.
Su trayectoria reciente explica por qué esta pelea no llegó de la nada. Swank dijo que fue expuesta a químicos dañinos en varios productos para madres y bebés aprobados por la FDA durante su embarazo, y que esa revelación le “blew my mind”. Desde entonces ha pasado de la sorpresa a la presión legislativa, con un foco cada vez más claro en la divulgación pública de ingredientes y en el impacto que esas decisiones pueden tener en la salud de los niños.
La votación del viernes 15 de mayo dirá si California avanza hacia ese nivel de transparencia. Si AB 1901 prospera, los pañales vendidos, distribuidos o fabricados en el estado tendrán que venir con una lista completa de ingredientes, una medida que Swank presenta como una forma de que los padres sepan lo que están poniendo junto a la piel de sus hijos y tomen decisiones con información real, no a ciegas.
