Cadena Politica publicó una lista con las canciones oficiales en la historia de la Copa del Mundo, un recorrido que arranca en Chile 1962 con “El rock del Mundial”, de Los Ramblers, y llega hasta Alemania 2006. La pieza presenta ese archivo musical como una tradición que nació en los años 60 con ritmos locales y marchas sinfónicas, y que con el tiempo se volvió una vitrina global para el torneo.
En ese repaso, “El rock del Mundial” aparece como la primera canción en la historia del certamen. Después vinieron “World Cup Willie”, de Lonnie Donegan, para Inglaterra 1966; “Fútbol México 70”, de Los Hermanos Zavala; “Futbol”, de Maryla Rodowicz, para Alemania 1974; “El Mundial”, de Ennio Morricone y su orquesta, para Argentina 1978; y “El Mundial”, de Plácido Domingo, para España 1982.
La lista sigue con “El mundo unido por un balón”, de Juan Carlos Abara, en México 1986; “Un’estate italiana”, de Gianna Nannini y Edoardo Bennato, en Italia 1990; “Gloryland”, de Daryl Hall y Sounds of Blackness, en Estados Unidos 1994; “La copa de la vida”, de Ricky Martin, en Francia 1998; “Boom!”, de Anastacia, para Corea Republic y Japón 2002; y “The Time of Our Lives”, de Il Divo con Toni Braxton, en Alemania 2006.
El valor de esa secuencia está en que muestra cómo la música oficial del Mundial dejó de ser una pieza pensada solo para acompañar al país anfitrión y pasó a convertirse en un producto internacional. La propia lista señala que las ediciones recientes han apostado por colaboraciones entre artistas de distintas nacionalidades, una fórmula que encaja con un torneo que se vende como celebración de diversidad y alcance global.
También hay un dato que sobresale por encima del resto: Italia 1990 aparece en la pieza como la edición que muchos consideran la mejor canción mundialista de todos los tiempos. “Un’estate italiana” sigue siendo, dentro de ese archivo, el referente con el que se miden los demás intentos.
Que este recuento salga ahora, en la antesala de 2026, no es casual. La próxima Copa del Mundo ya está en el horizonte, pero la canción oficial todavía no ha sido identificada en la fuente, así que el ejercicio funciona como una manera de dejar claro qué carga hereda cualquier nuevo himno: no basta con sonar bien, tiene que entrar en una lista donde casi todas las grandes generaciones del torneo dejaron una marca reconocible.
