América Móvil aumentó la compra de teléfonos móviles para blindarse ante una posible escasez global de celulares, una señal de que la tensión en la cadena de suministro ya empezó a tocar el negocio de Telcel. La medida llega mientras la empresa ve subir los costos de los equipos y refuerza inventarios antes de que la presión empeore.
Daniel Hajj dijo en la llamada con inversionistas del primer trimestre de 2026 que el alza en los precios de los chips de memoria ya estaba afectando el costo de los teléfonos. La compañía, dueña de Telcel y Claro, también elevó su capital de trabajo 4.6% entre el primer trimestre de 2025 y el primer trimestre de 2026, impulsado por mayores ventas, financiamiento de equipos y más inventarios como medida preventiva.
La empresa no está reaccionando sola. Counterpoint reportó que los precios de los chips DRAM subieron entre 80% y 90% secuencialmente durante el primer trimestre del año, y añadió que algunas marcas ya están reduciendo la cantidad de DRAM en sus teléfonos o sustituyendo almacenamiento SSD TLC por QLC. Bryan Bassett, de IDC, advirtió además que la escasez global de memoria recortará el volumen de envíos de dispositivos móviles hasta 2026.
En ese contexto, América Móvil está comprando más aparatos para no quedarse corta cuando la oferta se apriete. La empresa dijo que sus ventas de equipos crecieron 7.4% interanual en el primer trimestre de 2026, con un avance de 11.8% en México. A la vez, Telcel y Claro están reforzando inventarios antes de que las condiciones de suministro se deterioren todavía más.
El negocio mexicano tiene un matiz adicional: Carlos García Moreno dijo que en México la compañía prácticamente está “arrendando” teléfonos a los clientes mediante distintos esquemas de pago. Esa estrategia ayuda a sostener la colocación de equipos en un mercado donde la venta sigue siendo sensible al precio y a la disponibilidad.
La presión se entiende mejor al mirar el mercado local. Entre enero y marzo de 2025, Telcel vio caer sus ingresos por equipos 14.5%, según un reporte de Expansión, en un país donde se vendieron ocho millones de smartphones en ese mismo periodo, la misma cifra que un año antes. Statista estima además que 22% de los mexicanos cambia de celular cada tres años o más, un ritmo que deja espacio para ofertas de financiamiento y también para que el canal tradicional pierda terreno.
Ahí aparece la tensión para Telcel y AT&T: ambas están cediendo participación frente a tiendas departamentales, marketplaces y vendedores de teléfonos reacondicionados. La escasez de memoria empuja a los fabricantes a recortar especificaciones o encarecer componentes, y eso puede terminar reforzando justo a los rivales que venden más barato o con plazos distintos.
La respuesta de América Móvil es preventiva y directa: más inventario hoy para evitar quedarse sin producto mañana. Si la demanda mundial de memoria ligada a sistemas de inteligencia artificial sigue apretando la oferta, el golpe no será solo para los fabricantes; también puede redefinir quién vende teléfonos en México durante 2026.
