BYD presentará en junio el Dolphin G, un utilitario de segmento B con sistema híbrido enchufable que se colocará entre el actual Dolphin Surf, de segmento A, y el Dolphin de segmento C. La marca china prepara así un modelo pensado para Europa y con la mirada puesta de lleno en los compactos más vendidos del mercado.
El Dolphin G competirá contra el Toyota Yaris y el Renault Clio, y también frente al MG3 y al próximo Dacia Sandero híbrido, cuya llegada al mercado está prevista para este año. La previsión es que reciba la etiqueta DGT CERO y no la ECO, una ventaja comercial clara en un segmento donde cada distintivo pesa en la decisión de compra.
La apuesta tiene una explicación muy concreta. Stella Li dijo el año pasado que el Dolphin G sería el primer vehículo de BYD diseñado específicamente para Europa, porque en China, según su propia frase, “no hay mercado” para los hatchbacks híbridos enchufables. La marca asume ahora ese hueco con un coche que quiere encajar en las carreteras, las ciudades y la fiscalidad europeas.
Detrás del nombre habrá, casi con toda probabilidad, una base mecánica compartida con el Atto 2 DM-i. Ese modelo monta un motor de gasolina Xiaoyun de 1,5 litros con una eficiencia térmica del 43%, dos unidades eléctricas y una batería LFP. El motor térmico puede trabajar en serie o en paralelo, una solución pensada para combinar consumo contenido y respuesta suficiente en uso diario.
En esa gama mecánica, la versión Active usa una batería de 7,8 kWh, ofrece 40 km de autonomía eléctrica WLTP y alcanza 930 km de autonomía combinada WLTP. Declara 166 CV, o 122 kW, y acelera de 0 a 100 km/h en 9,1 segundos. La versión Boost sube a 18 kWh, llega a 90 km de autonomía eléctrica WLTP y a 1.000 km de autonomía combinada WLTP, con 212 CV, o 156 kW, y una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,5 segundos.
El interés del Dolphin G va más allá del producto en sí. BYD ya vende el Atto 2 DM-i, descrito como el híbrido enchufable más asequible en España, pero los híbridos enchufables siguen siendo raros en coches pequeños porque son complejos y difíciles de rentabilizar en modelos baratos. Renault y Mitsubishi ya probaron esa fórmula con las versiones híbridas enchufables del Captur y el ASX, y después dejaron de ofrecerlas.
Por eso, el lanzamiento de junio será algo más que una presentación de catálogo. Si BYD acierta, el Dolphin G podría convertirse en una de las pocas alternativas de volumen en un nicho donde casi todos abandonaron antes de tiempo. Si falla, confirmará que incluso una marca con músculo industrial encuentra límites cuando intenta llevar la tecnología enchufable al territorio de los coches pequeños.

