Deutsche Bank cree que CaixaBank todavía tiene recorrido para aumentar la remuneración al accionista gracias a su capacidad de generar beneficios, mantener bajo control los préstamos dudosos y sostener el ritmo actual de generación de capital. Tras unos resultados del primer trimestre que calificó de sólidos, la entidad elevó su precio objetivo para el banco español de 10,85 euros a 11,35 euros por acción y mantuvo su recomendación en mantener.
La lectura de los analistas parte de un dato central: CaixaBank cerró el primer trimestre con un ratio CET1 del 12,51%, apenas por encima del umbral de referencia del 12,5% que la entidad usa para activar distribuciones adicionales a los accionistas. La entidad ya ha anunciado un nuevo programa de recompra de acciones por 500 millones de euros, y Deutsche Bank considera que ese marco podría evolucionar hacia una política más flexible de distribución del exceso de capital, con más dividendos en efectivo en el futuro.
El banco alemán va un paso más allá y dibuja un escenario en el que CaixaBank mantenga un payout recurrente del 60% entre 2026 y 2028. También ve posible que la remuneración total supere el 80% si se suman dividendos extraordinarios y recompras, y calcula que la entidad podría sostener recompras anuales cercanas a 1.000 millones de euros sin poner en riesgo sus objetivos de capital. Esa visión se apoya en una mejora operativa que, según sus previsiones, llevaría el RoTE del 18,6% en 2026 al 22,7% en 2028, mientras la ratio de eficiencia avanzaría desde el 39,6% hasta cerca del 35%.
La fortaleza de capital no llega sola. La ratio de morosidad de CaixaBank ha bajado por debajo del 2%, hasta el 1,98%, y su coste del riesgo se sitúa en torno a 23 puntos básicos. Deutsche Bank dice que no ve señales de estrés en ninguna de sus carteras y que el banco se siente cómodo manteniendo ese coste por debajo de 25 puntos básicos. Esa combinación de rentabilidad y calidad crediticia alimenta la tesis de más caja para el accionista, aunque el propio análisis reconoce una fricción clara: después de la fuerte subida bursátil, la valoración sigue pareciendo cara.
Para CaixaBank, el mensaje es doble. Puede repartir más si conserva la disciplina de capital que ha mostrado hasta ahora, pero el mercado ya ha adelantado buena parte de esa mejora. En ese equilibrio entre solidez y precio se juega el próximo tramo de la historia de la entidad.
