La Cámara de Comercio y Servicios le pidió a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero que frene los embargos a empresas en crisis y suspenda la traba sobre cuentas a cobrar de contribuyentes afectados. La solicitud fue enviada el viernes 15 en una carta dirigida a Andrés Vázquez, titular del organismo, con copia a Luis Caputo.
Mario Grinman firmó la nota y dijo que entre sus asociados hay “mucha preocupación” por los embargos que ARCA está ejecutando en el marco de acciones de cobro compulsivo. La cámara pidió que se instruya a las áreas legales para suspender estas medidas sobre sumas a cobrar de clientes de empresas con dificultades, y describió el pedido como una respuesta urgente a una situación que ya venía deteriorándose.
La carta fue clara sobre el mecanismo que está en juego. Cuando ARCA dispone un embargo sobre créditos a cobrar, los clientes notificados deben retener los pagos y depositarlos a favor del fisco hasta completar la suma embargada. Para la entidad empresarial, ese corte del flujo comercial puede empujar a muchas firmas, sobre todo a las MiPyMEs, hacia un punto de quiebre del que después no vuelven.
La nota sostiene que la medida puede agravar la situación de las empresas hasta un punto irreversible y empujarlas a la marginalidad. También reconoce que ARCA actúa dentro de sus facultades legales y en defensa del crédito fiscal, pero insiste en que la decisión es “totalmente inoportuna” en las circunstancias actuales. La cámara ya había enviado otra carta sobre el mismo tema la semana pasada, señal de que el planteo no nació de una reacción aislada sino de una preocupación que viene creciendo.
Grinman explicó que muchas empresas, en particular las MiPyMEs, atraviesan serias dificultades por la reducción de ventas y márgenes, los incrementos de costos, las altas tasas de interés y los problemas para acceder al crédito. En ese marco, la CAC también pidió flexibilizar las condiciones de acceso a planes de facilidades de pago, una vía que busca dar aire a firmas que hoy están al límite.
El planteo de la cámara coloca a ARCA frente a una tensión conocida: sostener la recaudación sin asfixiar a contribuyentes que ya operan con margen mínimo. La entidad sostiene que preservar a la gran mayoría de las empresas permitirá, con el tiempo, recuperar también el crédito del fisco. La discusión ahora queda en manos del organismo que encabeza Vázquez, con una advertencia de fondo que la cámara quiso dejar por escrito: si el embargo corta el circuito comercial, el daño puede llegar antes que la recaudación.
