Juan Carlos I visitó el viernes el puerto de Sanxenxo y, tras llegar a tierra, decidió embarcar para pasar la jornada en el mar y seguir de cerca la competición. Pedro Campos lo acompañó en la salida, mientras Simoneta Gómez-Acebo lo recibió en el muelle y habló con él durante unos minutos antes de quedarse en tierra.
La visita volvió a situar a Sanxenxo como uno de los destinos habituales del rey emérito en sus desplazamientos vinculados a la vela. El día estuvo además condicionado por el mal tiempo y la falta de viento en la ría de Pontevedra, dos factores que marcaron el desarrollo de la regata y explican por qué la jornada terminó teniendo más de espera que de navegación.
Simoneta Gómez-Acebo, hija de la infanta Pilar, se mantuvo en el puerto mientras conversaba por teléfono, sin subir a bordo. Su presencia añadió una nota familiar a una jornada en la que también se recordó que habían pasado 64 años desde la boda de Juan Carlos I y Sofía, un aniversario que no celebraron juntos.
Ese dato dio a la visita un tono distinto al habitual. No se trató solo de otra escala de Juan Carlos I en Galicia para seguir la vela, sino de un día en el que coincidieron la rutina marinera, la compañía de personas cercanas y una fecha cargada de significado personal que no encontró a los dos protagonistas del aniversario en el mismo lugar.
