Adelante Andalucía cerró este viernes al atardecer su campaña en la Alameda de Sevilla con un acto de unas 1.000 personas y un mensaje directo a quienes han votado a otros partidos en el pasado: esta vez, pidió José Ignacio García, toca apoyar a la formación para echar a la derecha del poder en Andalucía.
El candidato sostuvo que la campaña había demostrado que se puede hacer una campaña antifascista, con una transformación radical de la sociedad, sin renunciar a la alegría ni al humor. También afirmó que Adelante Andalucía es la herramienta más útil para expulsar a las derechas, y dirigió su apelación al 99% de la población, a trabajadores, estudiantes y personas cuidadoras. La organización aseguró que su caravana había recorrido casi 5.300 kilómetros por ciudades y pueblos andaluces, en una ruta que mezcló actos públicos, reuniones con sectores concretos y un tour en furgoneta.
La clausura llegó con el partido en una campaña que, según los sondeos publicados hasta ahora, apuntaba a un crecimiento importante y a una prueba de supervivencia en unas elecciones marcadas por la salida de Teresa Rodríguez de la política. Adelante Andalucía, fundada en 2021 tras la ruptura total con Podemos, intentó convertir esa distancia con el pasado en una ventaja: presentarse como una fuerza propia, capaz de atraer voto útil más allá de sus apoyos habituales.
García cargó además contra Juanma Moreno Bonilla, al que llamó impostor y peligroso, y vinculó su crítica con la polémica por un acto de Carnaval con grupos de Cádiz que, según dijo, el PP de Sevilla intentó censurar por celebrarse en sábado, víspera del día de reflexión. “El impostor tiene miedo”, dijo el candidato, antes de rematar con la acusación de que solo censura quien teme lo que escucha.
En el acto también intervinieron Begoña Iza, Luis Rodrigo e Inma Manzano. Rodrigo, candidato por Málaga, resumió el tono social de la campaña al decir que mucha gente está cansada de que se la culpe de tener un salario tan bajo y de no poder tener un techo, una frase que condensó el mensaje económico con el que la formación quiso cerrar la carrera hacia las urnas.
La escena final, en la Alameda de Sevilla, dejó a Adelante Andalucía con un discurso de movilización y supervivencia política a la vez. Si los apoyos que busca llegan desde fuera de su electorado habitual, la noche del viernes habrá sido más que un cierre de campaña: habrá sido el intento de convertir el cansancio social en papeleta.
