Allegiant Air completó este miércoles la compra de Sun Country Airlines, un cierre que pone fin a un proceso anunciado en enero y que ahora crea un grupo con alrededor de 195 aviones, servicio en unas 175 ciudades y más de 650 rutas. La operación recibió las aprobaciones regulatorias y de los accionistas necesarias para concretarse.
Gregory Anderson dijo que la nueva aerolínea combinada está en posición de ofrecer un acceso más amplio a viajes asequibles. “Hoy marca un momento decisivo en la historia de Allegiant, ya que oficialmente unimos fuerzas con Sun Country”, señaló, en una frase que resume el tamaño del movimiento para dos compañías de bajo costo que buscan ganar escala en un mercado cada vez más ajustado.
Cuando Allegiant anunció el acuerdo en enero, lo valoró en unos 1.500 millones de dólares, incluida la deuda. La compra llega apenas después del cierre de Spirit Airlines, que terminó operaciones el 2 de mayo tras 34 años, una señal de la presión que atraviesa el sector de aerolíneas de bajo costo en Estados Unidos.
Sun Country aporta al nuevo grupo operaciones de carga para Amazon, además de vuelos chárter para equipos deportivos, casinos y el Departamento de Defensa de Estados Unidos. Minneapolis–St. Paul seguirá siendo un centro importante para la compañía, mientras que la empresa combinada operará bajo el nombre Allegiant y mantendrá su sede en Las Vegas.
Por ahora, ambas aerolíneas seguirán funcionando por separado y los clientes podrán continuar reservando, haciendo check-in y administrando sus viajes como lo hacen hoy. Ese esquema apunta a una transición ordenada, pero también deja ver que la integración real todavía está por delante.
El trasfondo es un sector golpeado por el alza reciente de los costos del combustible para aviones, vinculada a la guerra en Medio Oriente, una subida que ya se refleja en tarifas y cargos más altos en toda la industria. Las aerolíneas de bajo costo están especialmente expuestas porque tienen menos margen para absorber ese aumento, y la compra de Sun Country es una respuesta directa a esa presión.
La pregunta ahora no es si Allegiant y Sun Country podrán vender más asientos juntos, sino si esa escala alcanzará para proteger sus márgenes en una industria donde el combustible cuesta más, las tarifas suben y las compañías más pequeñas tienen menos espacio para equivocarse.

