Nagore Robles volvió a España después de su expulsión de Supervivientes y lo hizo con una mezcla de enfado y decepción que dejó clara desde el primer minuto. Ya en el plató del programa, entrevistada por Jorge Javier Vázquez, sostuvo que su salida le parecía injusta y resumió su sensación con una frase directa: «Supervivientes se ha perdido una gran concursante conmigo».
La intervención llegó varios días después de su regreso desde Honduras y en una semana en la que Supervivientes 2026 había entrado ya en la fase de unificación. Ese detalle importa porque Robles quedó fuera justo antes del tramo que más cambia el concurso, cuando las alianzas se reordenan y la convivencia se endurece. Ella misma lo lamentó al decir que le daba mucha pena perderse esta parte, porque «ahora empieza lo mejor».
Robles insistió en que su salida le pesaba especialmente por haber entrado un mes más tarde que el resto. «Entrar un mes más tarde pesa y Aratz es un muy buen superviviente pero me da pena porque ahora empezaba lo mejor de la edición y perderme esto, me da rabia», dijo, al tiempo que añadía que el programa le parecía una experiencia tan intensa que no se puede explicar con palabras. En su relato, la eliminación no fue solo una cuestión de resultado, sino de oportunidad perdida en el momento clave del formato.
La conversación con Vázquez también abrió la puerta a uno de los episodios que habían generado más ruido en la edición: el momento de la barbacoa con Claudia. El presentador le recordó que «no gustó nada cuando te recreaste durante la barbacoa a Claudia», y Robles respondió sin matizar: «Hombre, es que Claudia me insultó. ¡Poco me parece!». Esa referencia enlazó su expulsión con una de las escenas más incómodas del concurso y dejó claro que su paso por el reality estuvo marcado por los choques, no solo por la votación del público.
Antes de salir del concurso, Robles había sido nominada junto a Aratz Lakuntza, una nominación que ya había alterado el ambiente dentro del programa y que incluso molestó a Alba Paul. Pero su regreso a plató confirmó que el debate no giraba solo en torno a quién se salvaba, sino a cuándo se marchaba. En una edición en la que la unificación ya había arrancado esta semana, quedar fuera antes de ese cambio de fase significa perderse el tramo que define realmente al juego.
Vázquez, por su parte, admitió hasta qué punto seguía el desarrollo de esta edición con menos claridad de la habitual. «No lo sé porque es una de las ediciones en las que estoy más perdido», reconoció, una confesión que refleja también el pulso irregular de un concurso en el que las expulsiones y los giros de convivencia han dejado a más de uno descolocado. Para Robles, sin embargo, el mensaje quedó nítido: considera que su marcha fue injusta y que el programa le arrebató justo el momento en el que más había por jugar.
