Julián Álvarez es el gran objetivo del Barça para reforzar la posición de delantero centro y en la dirección deportiva azulgrana lo ven como el heredero ideal para liderar el ataque en los próximos años. Pero el club ya ha empezado a asumir que sacarlo del Atlético de Madrid será extremadamente complicado, hasta el punto de que trabaja en alternativas por si la operación acaba siendo imposible.
La vía no está cerrada del todo porque Deco mantiene contactos constantes desde hace meses con el entorno del argentino, y recientemente se reunió con Juanma López para tratar de desbloquear una situación que sigue atascada. López mantiene una excelente relación tanto con el Barça como con el Atlético, y ya tuvo un papel clave en la llegada de Dani Olmo y en la decisión de Joan García de aceptar el proyecto azulgrana pese a su pasado en el Espanyol.
El interés del Barça por Julián Álvarez no es nuevo ni responde a una urgencia pasajera. Lleva tiempo siendo la gran apuesta para cubrir un puesto que el club quiere blindar a medio y largo plazo, y la dirección deportiva lo había señalado como su plan A. El problema es que el Atlético no tiene ninguna necesidad de vender, menos aún después de la importante inyección económica recibida por parte del grupo Apollo.
En el club rojiblanco la posición es firme. Una fuente del Atlético resumía así el escenario: “Podríamos abrir la puerta a que vinieran a negociar, pero es que no hay nada que hacer. Es un futbolista completamente intransferible e imprescindible en el equipo”. El mensaje encaja con lo que se mueve alrededor del delantero: el Atlético no quiere abrir la puerta a una salida y lo considera pieza básica del proyecto.
La otra pieza que frena cualquier ruptura es el propio Julián Álvarez. El delantero mantiene una gran relación con Diego Simeone y, más allá de la eliminación en Champions ante el Arsenal, no se contempla que fuerce su salida a corto plazo. El técnico argentino lo reconoció con naturalidad: “Es normal que a un jugador extraordinario como Julián Álvarez lo quiera el Barcelona”.
En el Barça creen que solo un movimiento firme del futbolista podría cambiar de verdad el panorama. Una comunicación privada al Atlético en la que expresara su deseo de cambiar de aires modificaría por completo el escenario, pero por ahora eso no ha ocurrido ni parece que vaya a suceder en el corto plazo. Fuentes cercanas a la negociación admiten que la operación es muy complicada y que no será nada sencilla.
Así, el Barça sigue empujando por su gran objetivo mientras el Atlético cierra filas y el jugador no da señales de ruptura. La consecuencia inmediata es clara: el club azulgrana ya trabaja con un plan B por si Julián Álvarez termina siendo, como parece hoy, mucho más que una simple aspiración.

